El pasado 8 de septiembre, a falta de siete minutos para la conclusión del choque de clasificación para la Eurocopa 2020 que medía a las selecciones de Islas Feroe y España, el técnico de la Roja, Robert Moreno, decidió dar la alternativa a Unai Núñez (22 años). El vasco, que entró en el campo en sustitución de Sergio Ramos, tuvo así la oportunidad de firmar su debut con la absoluta.

Tras alzarse con el título de la Eurocopa Sub’21 el pasado mes de junio, en un torneo en el que además fue uno de los jugadores más destacados, entraba dentro de la lógica que el central pudiese subir el último peldaño en un breve espacio de tiempo. Asimismo, tampoco parecía extraño que, atraídos por su progresión, varios clubes comenzasen a rondar al futbolista con el firme objetivo de valorar su incorporación de cara al futuro.

Lo que en todo este proceso ya no resulta tan comprensible es que, pese a su rendimiento, el defensa siga sin alcanzar el rol de titular en su equipo, el Athletic Club. Aunque siempre que ha comparecido sobre el césped ha completado buenas actuaciones, el actual técnico de la entidad vasca, Gaizka Garitano, confía ciegamente en la dupla conformada por Yeray Álvarez e Iñigo Martínez y solo recurre al portugalujo cuando alguno de ellos no puede ser de la partida (los apenas tres partidos que acumula este curso son un buen síntoma de lo que ocurre). Eso sí, en defensa del preparador rojiblanco es justo decir que la citada pareja ha ofrecido hasta ahora un rendimiento notable .

Renovación complicada

Esta paradójica situación ha provocado que la directiva vizcaína se tope con verdaderos problemas para blindar a un jugador cuya cláusula se sitúa en apenas 30 M€. Y es que, parece comprensible que, dada su secundario papel, el zaguero se muestre reacio a ampliar un contrato que se extiende hasta junio de 2023.

Durante estas últimas semanas, y a pesar de que Núñez no acumula ni un solo minuto desde el 25 de septiembre, clubes de la talla de Nápoles, Arsenal o Bayern Múnich se han interesado por su situación y han generado aún más alarma entre una afición bilbaína que ya comienza a temer que uno de sus futbolistas con más margen de progresión pueda hacer las maletas antes de tiempo. Tal vez si Garitano le abre un hueco y el jugador lo aprovecha, el escenario pueda variar.