«Cuando vine aquí no me quería ningún equipo ni en Segunda B ni en Tercera». Esta frase, emitida durante la rueda de prensa en la que anunció su marcha del equipo al término del curso, evidencia lo que el Eibar representará ya para siempre en la carrera de Dani García (27 años). «Han sido seis años con más momentos buenos que malos. Me quedo con todas las amistades que he hecho. Durante algún tiempo he pensado en hacer historia aquí y quedarme toda la vida en el Eibar, pero creo que he hecho todo lo que tenía que hacer y necesitaba ponerme un nuevo reto», añadió.

Surgido de la cantera de la Real Sociedad, conjunto del que salió cuando aún era juvenil y al que volvió en 2012 tras su paso por Alicante y Getafe B, el centrocampista tuvo que esperar a que el cuadro donostiarra aceptase la oferta de cesión presentada por el combinado armero para que su carrera enfilase al fin el camino correcto.

Desde entonces, el de Zumárraga ha resultado una pieza indiscutible para el conjunto guipuzcoano. Independientemente de la categoría en la que militase el equipo (Segunda B, Segunda o Primera) y de la identidad de su técnico (Gaizka Garitano y José Luis Mendilibar), el jugador siempre ha mantenido un estatus de titular indiscutible hasta el punto de acumular la friolera de 222 partidos oficiales.

«Todo lo que he hecho lo he intentado hacer de la mejor manera posible. Estoy orgulloso por todo lo que le he dado al club. Cuando vine me conformaba con ascender a Segunda y nadie imaginaba que podríamos jugar en Primera. Estos años aquí el Eibar me ha enseñado muchas más cosas de la que yo he podido enseñarle (...) Cuando vine viajábamos en autobús y nos concentrábamos en hoteles de tres estrellas. Hoy viajamos en avión y vamos a hoteles de cinco estrellas, pero creo que el vestuario y el club siguen teniendo los pies en el suelo», explicó el futbolista para justificar esa increíble continuidad que, lógicamente le ha llevado a convertirse en el actual capitán de la escuadra. «Ha sido un honor haber sido el capitán del equipo», aseveró.

Aunque este fuerte vínculo creado le ha llevado a plantearse la posibilidad de seguir haciendo historia con el conjunto de Ipurua- «Ha habido momentos en los que me he arrepentido de haber tomado la decisión de irme, pero creo que es algo que tengo que hacer», añadió-, lo cierto es que finalmente ha optado por iniciar una nueva aventura en el Athletic Club, dato que eso sí, el futbolista se ha negado a confirmar. «Hasta que no se acabe LaLiga no diré cuál es mi destino. Quiero respetar al Eibar, porque es lo más importante. Me gustaría que los demás también lo respetarais», aseveró.

Observando el carácter templado, sentido táctico y excelente visión de juego que ha desplegado estos años, no parece que el mediocentro vaya tener dificultades para acoplarse a otro equipo sometido a más presión y con objetivos, en teoría, más ambiciosos. Eso sí, mantener un rendimiento tan alto lejos de un entorno tan propicio como el que ha tenido hasta ahora se antoja un reto apasionante.