Aunque su excelente rendimiento en la Champions League permitirá el ingreso de una importante cantidad de dinero con la que no se contaba al principio del curso, el Tottenham sigue atravesando una delicada situación económica. Los spurs se han gastado mucho más de la cuenta en la construcción de su nuevo estadio (se proyectó en 550 M€ y ha acabado teniendo un coste de 1.100M€) y tendrán que aceptar la venta de alguna de sus estrellas para intentar que sus cuentas vuelvan a equilibrarse lo antes posible.

Ya que el club abordó en meses recientes la renovación de jugadores tan emblemáticos como Harry Kane y Dele Alli, el futbolista que ahora mismo cuenta con más papeletas para ser traspasado es el danés Christian Eriksen. Por si fuera poco, el centrocampista acaba contrato en 2020, por lo que de no ser vendido este verano podría abandonar la entidad dentro de un año sin dejar euro alguno en las arcas.

Según cuenta el diario As, el Real Madrid se mantiene al acecho, ya que considera que el escenario que podría generarse al término de la actual temporada podría resultar más que propicio para abordar la contratación de este futbolista por una cantidad mucho más asequible de lo que podría esperarse en otras condiciones.

Consciente de lo que ocurre, el jugador ha optado por mantener la calma y esperar hasta verano para constatar si la posibilidad de recalar en el Santiago Bernabéu es real. Si los de Chamartín dan el paso, el nórdico pondrá todo de su parte, ya que por su cabeza pasa ya, desde hace muchos años, la idea de probar fortuna en el combinado español.