«Mi idea es quedarme acá. Creo que todavía no hemos hablado con el club de mi renovación. Nunca tuve ningún problema con el club. Se hará en cualquier momento. La idea mía es acabar mi carrera acá por lo que siento por el club, por lo familiar, lo bien que estamos en esta ciudad y no me gustaría cambiar a mis hijos de ciudad. La idea es quedarme a vivir acá».

El mensaje de Lionel Messi el miércoles por la mañana sobre su futuro tranquilizaba sin duda alguna a los seguidores del FC Barcelona. Sobre todo tras conocer hace semanas, algo que confirmaba el propio Josep Maria Bartomeu, que el capitán azulgrana podría irse libre a final de temporada.

Con contrato hasta 2021, independientemente de esa cláusula en su último acuerdo (firmado en noviembre de 2017), el club catalán tendría que replantearse pronto una nueva renovación. Pero como explica este jueves As, las palabras del argentino, además de provocar calma, han activado la maquinaria de la junta directiva.

Las siguientes elecciones (a menos que hubiera adelanto) están previstas para esa fecha en la que acaba el vínculo del delantero, de manera que el actual presidente sabe que una de sus últimas misiones debe ser la de estirar ese compromiso. Eso sí, es algo que requiere de una planificación porque ya es ahora mismo el jugador mejor pagado del planeta.

El cuadro culé destina una parte importante de su presupuesto a salarios de la primera plantilla y el más costoso es el de su jugador franquicia. De forma que, para cerrar otra renovación, hay que hacer de nuevo números y recoger el guante lanzado por el delantero iniciando nuevas conversaciones.