Queda todavía lejos la primavera pero el encuentro de esta tarde en el Metropolitano tenía un sabor a final. Como cualquier derbi prácticamente entre Atlético de Madrid y Real Madrid. Tensión, nervios, polémicas… Un partido de estas características tiene de todo. Y desde esta misma temporada el VAR, ese actor secundario del deporte rey que ha llegado a nuestras vidas para quedarse, y que hoy ha tenido su dosis de protagonismo. Hasta el punto de intervenir para dar a Antoine Griezmann un gol que el asistente le había anulado, confirmar el penalti que transformó Sergio Ramos y ratificar la buena vista del otro linier en un tanto que Álvaro Morata había celebrado como si nunca hubiera vestido de blanco. Por cierto que el reencuentro del delantero con sus ex y de Thibaut Courtois con su antigua afición añadía más morbo si cabe a todo.

Con estos ingredientes, en vísperas del regreso de la Champions League, el conjunto merengue ha confirmado su recuperación y su nueva aspiración a todo. Ha logrado su primera victoria en este nuevo estadio, exhibiendo más pegada y contundencia quizás que en partidos anteriores, en los que ha forjado su recuperación. Santiago Solari recurrió para ello a su once fetiche, con Reguilón y Vinicius en una banda izquierda por la que pasa ahora mismo todo en el campeón de Europa. El brasileño sigue a un nivel espectacular, y hoy era de nuevo decisivo al forzar un penalti (con polémica) para desnivelar el duelo cuando Antoine Griezmann lo había equilibrado poco antes. Primero, Casemiro silenciaba el Metropolitano con un gol de tijera en un saque de esquina, en uno de los primeros acercamientos del Atlético de Madrid, que salió al campo con más ganas que juego, y que se fue diluyendo como pocas veces se ha visto al equipo de Diego Simeone ante las adversidades.

La segunda parte fue prácticamente similar hasta el gol de Gareth Bale (74’), aunque con los visitantes demostrando mayor seguridad en defensa ante un equipo rojiblanco que acosaba el área de Courtois pero sin mucho peligro. De hecho fue Álvaro Morata quien más peligro generó, primero con un disparo extraviado y después con un gran gol que le fue anulado por poco al estar en fuera de juego. Poco a poco el club merengue se iba imponiendo en un centro del campo donde su rival notó las ausencias de Koke y Rodri (que entró en la segunda parte), y fruto de esa seguridad que ahora transmiten os blancos llegaba la citada sentencia del galés, tras pase de Luka Modric.

Sin un duelo excesivamente brillante, sin apenas genialidades de Karim Benzema como en jornadas previas. Pero con un oficio que recuerda al de antaño, seguridad en lo que se hace y mentalidad ganadora, el Real Madrid está de vuelta. Por ahora se postula como gran candidato a discutirle la Liga al FC Barcelona, de quien se coloca ya a cinco puntos a la espera de que los culés visiten San Mamés con, presumiblemente, bajas importantes. El combinado blanco ha vuelto, y en cambio seguimos esperando a los de Diego Simeone. La derrota de hoy, sumada a la del Benito Villamarín de la semana pasada, lo aleja de la pelea por el campeonato a pocos días de la visita de la Juventus de Turín. Sin el desgaste de sus rivales en la Copa del Rey, que no está sabiendo aprovechar, los colchoneros deben levantarse rápido si no quieren echar por tierra toda la temporada antes de que acabe el invierno.