Siempre que un club se cuela por el desagüe que desemboca en la Segunda División, los buitres comienzan a planear sobre el cadáver. Puede sonar tétrico, pero es la ley del fútbol. El descenso implica pérdida de capacidad económica y deportiva y la inevitable marcha de jugadores con sueldos que no encajan en la categoría de plata o con ambiciones profesionales que van más allá de la lucha por el ascenso.

Este verano, uno de los equipos que tendrá que sufrir esta fuga de futbolistas será Osasuna. El cuadro navarro cuenta con varias piezas muy cotizadas y parece cuestión de tiempo que algunos de ellos sean tentados por otras escuadras que siguen compitiendo en la máxima categoría.

De hecho, la web MuchoDeporte señala que uno de los conjuntos que ha logrado despedir la temporada con una amplia sonrisa, el Sevilla, mantiene en su punto de mira a dos jugadores rojillos: el sensacional cancerbero Andrés Fernández y el solvente central Alejandro Arribas.

Teniendo en cuenta que ambos acaban contrato en junio de 2015, la entidad pamplonica se encuentra ante casi la última oportunidad para hacer negocio con su venta. Por eso, salvo que muestren un inesperado compromiso con la causa y decidan echar una mano en la lucha por retorna a Primera, ambos terminarán cambiando de aires en el presente verano.