Durante la tarde de ayer, el Espanyol anunció el despido de David Gallego y el desembarco de Pablo Machín, preparador que se hace con las riendas del equipo tras un decepcionante arranque de curso en el que los pericos apenas han sido capaces de sumar cinco puntos en ocho jornadas de Liga.

Tras su frustrada etapa en el Sevilla, conjunto que le destituyó el pasado mes de marzo por los altibajos que venía mostrando la escuadra, el soriano aterriza en Cornellá-El Prat con la firme intención de rescatar a los blanquiazules y de recuperar el enorme crédito que alcanzó durante su periplo como entrenador del Girona. El reto se antoja mayúsculo, ya que deberá adaptar una plantilla confeccionada por otro entrenador a un sistema, el 3-5-2, que requiere de un trabajo muy específico para dar los frutos esperados. «Hay una plantilla amplia. Tendremos que adaptar a futbolistas versátiles a mi modelo característico de estos últimos años. Lo que tengo claro es que tengo que sacar rendimiento. Puedo variar mi sistema en variación de la plantilla», acaba de reconocer el técnico en rueda de prensa.

En cualquier caso, el entrenador tiene claro que, antes de hablar de métodos o estilos, se antoja necesario recuperar la moral de una tropa lastrada por los malos resultados. «Partimos con un hándicap. Ya llevamos ocho jornadas y la realidad es que vamos penúltimos. Lo primero que tenemos que hacer es levantar la moral del grupo e intentar que la primera victoria llegué cuanto antes», aseveró.

La Liga es la prioridad

Aunque en la Europa League el conjunto catalán ha mostrado su mejor cara (suma 4 puntos en dos encuentros), Machín también ha explicado que priorizará el rendimiento de la escuadra en el torneo de Liga. «Me gusta ser realista. Lo que da viabilidad al club y al proyecto es la Liga. Eso no significa que tengamos que dejar de lado otras competiciones. Se llevaban muchos años sin competir en Europa y no podemos dejar tirar este trabajo por la borda. Pelearemos las dos competiciones, pero con especial atención a la Liga», comentó.

De su capacidad para lograr que sus ideas calen en la plantilla y de su habilidad para recuperar a los Marc Roca, Sergi Darder u Óscar Melendo, jugadores que este curso no terminan de carburar, dependerá en gran medida el futuro del Espanyol, pero también su reputación como técnico. El próximo día 20, ante el Villarreal, llegará el primer examen. «Estos jugadores han demostrado que tienen capacidad. Les quiero hacer ver que jugando de otra manera a la que vienen jugando, con otros matices y encontrado contextos, lo podemos hacer bien», añadió.