Desde que los medios comenzaron a informar sobre las negociaciones que ha puesto en marcha el FC Barcelona para tratar de ampliar el contrato que le vincula con Leo Messi se ha transmitido la idea de que el jugador tomaría su decisión definitiva atendiendo tanto a criterios económicos como deportivos. Al parecer, para la Pulga, tanto o más importante que el dinero es el hecho de que la entidad le garantice un proyecto competitivo durante los próximos años.

Hasta ahora, este aspecto parecía controlado, sin embargo, tras la inoportuna y contundente derrota ante el París Saint-Germain, las dudas han comenzado a apoderarse del jugador y su entorno, quienes no perderán detalle de las decisiones que tome la directiva con respecto a la continuidad de Luis Enrique y a su posible sustituto.

Aunque valora considerablemente que el club haya hecho un gran esfuerzo por mejorar y ampliar los contratos de Neymar y Luis Suarez, el internacional albiceleste quiere tener controlados todos los aspectos que podrían marcar el rendimiento de la escuadra culé en los próximos años antes de dar el sí quiero de forma definitiva. «Messi quiere tener todas las cartas en la mano y, de momento, la renovación está en la casilla de salida. Para que se firme, hará falta que la estrella de Rosario tenga atados todos los cabos», explica el diario As.

Queda claro que anunciar la renovación de Messi en un momento tan convulso como el actual podría actuar como revulsivo, pero por lo que se viene contando últimamente aún pasarán varios meses antes de que el futbolista se anime a dar el visto bueno. Hasta entonces, los rumores seguirán su curso.