Neymar empieza a ponerse nervioso. El brasileño, que ya ha dado el visto bueno a su regreso al FC Barcelona y ha aceptado las condiciones que le ha impuesto el club catalán (entre ellas la de cobrar lo mismo que en su anterior etapa en el Camp Nou), cree que, tal y como cuenta hoy Sport, «todo va demasiado lento y que el Barcelona ha de imponer un nuevo ‘tempo’ en las negociaciones ya que el PSG va a optar por dilatar cualquier tipo de contacto».

El canarinho entiende que en estos últimos tiempos, el cuadro barcelonista no ha dado nuevos pasos para hacerse con sus servicios y por eso no ha dudado en ponerse en contacto con sus dirigentes para pedirles que reaccionen e intenten cerrar cuanto antes su regreso a la Ciudad Condal. El atacante, por su parte, se ha comprometido a seguir presionando al París Saint-Germain.

Tras recibir este mensaje, el Barça duda entre avivar los contactos con el combinado galo o mantener su actual línea de actuación, que no es otra que la de esperar a que la tensión entre Ney y el PSG se vuelva tan insoportable que el conjunto parisino se vea obligado a darle salida a toda costa.

Esta intranquilidad del jugador responde claramente a su deseo de no tener que volver a incorporarse a los entrenamientos de la escuadra francesa. El brasileño cree que su ciclo en el Parque de los Príncipes está ya cerrado y que no es conveniente ni para él ni para el club que tenga que volver a verse las caras con Thomas Tuchel en el campo de entrenamiento.