Una de las noticias de esta semana de parón FIFA, en la que anhelábamos el regreso de las grandes competiciones, ha sido sin duda el cambio en el banquillo del Valencia. El cuadro che cesaba el miércoles a Marcelino y colocaba en su lugar a Albert Celades en cuestión de horas.

Un terremoto consumado que ha sacudido al equipo de la capital del Turia en este comienzo de temporada, aunque se intuía desde el verano. Las divergencias de opinión del entrenador con la directiva, especialmente con el presidente Anil Murthy y el propietario Peter Lim, han sido el detonante.

El técnico manifestaba en sus últimas ruedas de prensa su desacuerdo con la política de fichajes. Algo que sucedió igualmente en el Villarreal, cuando fue cesado en agosto de 2016 después de haber clasificado al equipo amarillo para la Liga de Campeones, y justo antes de disputar la previa de esa competición.

Una situación que se ha repetido por tanto para él estos días, y que en ese momento tuvo también la explicación de su distanciamiento con la plantilla, además de su desacuerdo con la directiva. Una situación que no es desconocida para este técnico, tan afamado como controvertido.