Deportivo Alavés 1 - 2 Real Madrid

Llegaba el Real Madrid a casa del Deportivo Alavés en pleno estado de euforia por sus buenas sensaciones de los últimos partidos en Eibar y en casa ante Real Sociedad y Deportivo Alavés. El equipo de Zinedine Zidane parece otro en el último mes, ha recuperado el tono, genera ocasiones con gran facilidad y gana de forma contundente. Pero este sábado era una prueba interesante para los blancos, que visitaban Mendizorroza, convertido en un auténtico fortín con Gaizka Garitano. Solamente dos goles habían encajado los albiazules como locales en esta temporada, frente a un equipo merengue que llegaba lanzado y con Karim Benzema en gran estado de forma.

Con este contexto, el partido comenzaba con un ritmo bastante alto por las intenciones de los dos conjuntos de ser verticales y asustar a su rival. Aunque claramente los visitantes acabaron imponiendo su ritmo, se adueñaron de la pelota y arrinconaron a los vascos a su campo. Las ocasiones para los madridistas fueron cayendo, no avasallando pero sí de manera fluida, si bien no encontrarían portería en la primera mitad. Un remate a la madera de Gareth Bale, que fue de más a menos en todo el encuentro, y dos disparos errados de Isco, de nuevo titular hoy por segundo partido consecutivo, fueron las jugadas de peligro más claras. Aunque en general fue un buen primer tiempo de los blancos, que claramente controlaron todos los resortes del juego pero solamente les faltó el gol. Quizás también tener más profundidad de manera asidua.

El dibujo de Zinedine Zidane apostaba de nuevo por un 4-4-2, esta vez con Modric por Valverde y Bale por el lesionado Hazard. El galés, como decíamos antes, fue de más a menos. El que sí mantuvo el tono habitual fue Karim Benzema, que firmaba una primera parte de manual a la que solamente le faltó la guida de otra diana. El galo estuvo indetectable para la zaga albiazul, dejando bastantes detalles de suma calidad. Mientras tanto los babazorros contenían a su rival, esperando alguna contra que poco a poco fueron siendo menos habituales.

Una segunda parte intensa

El segundo acto comenzaba en la misma tónica, aunque pronto todo cambiaría a raíz del gol de Sergio Ramos. Si el Real Madrid no encontraba la manera de meter mano a su rival mediante el juego hilado, algo más complicado todavía con la intensidad de la tormenta que estaba sobre Vitoria, la encontró a balón parado. Una falta lanzada por Toni Kroos de manera magistral acababa con un remate a la red de Sergio Ramos. El capitán acudía al rescate de los suyos al inicio de la segunda parte, para desnivelar el partido y certificar en el marcador el dominio merengue. Sin embargo, la reacción a esa diana no fue la esperada.

Dio el Deportivo Alavés en ese momento un paso al frente, como no se había visto en todo el partido, arrinconando de nuevo al cuadro blanco en su área. Se sucedieron las ocasiones, los vascos aumentaron su intensidad e incluso reclamaron un par de penaltis. A la tercera iría la vencida, ya que en este caso el colegiado Cuadra Fernández sí vio pena máxima de Sergio Ramos. Lucas Pérez terminaría transformando esa diana en el 65’. Así encontraban los locales ese premio a su gran arreón, y el Real Madrid un cierto castigo a su apatía tras haberse adelantado en el marcador. Pero poco iba a durar la alegría en las gradas de Mendizorroza, ya que Dani Carvajal anotaba el segundo de los visitantes apenas 4 minutos después. En otro arreón merengue, el lateral encontraba premio, tras un rechace de Pacheco a remate de Isco en el área pequeña. Un tanto que ponía de nuevo a los madridistas en ventaja, y que esta vez hizo bastante daño a los babazorros. Tuvo también mucho que ver la entrada de Fede Valverde en ese momento, para que los blancos controlaran el partido de manera más regular y pudieran adueñarse de nuevo del centro del campo.

Porque el Real Madrid controlaba bastante bien el partido, que discurría en principio hacia un final tranquilo para amarrar los tres puntos. Pero justo antes del descuento, que fue de 8 minutos porque el árbitro había tenido problemas con su comunicador, los vascos pudieron empatar en una serie de 5 saques de esquina consecutivos. Las intervenciones de la defensa y de Alphonse Areola, que detuvo la última al héroe local del año pasado, Manu García, lo impidió. El meta suplente, hoy titular por las rotaciones, resultaba determinante para amarrar el triunfo. Porque los albiazules no lograron aprovechar ese largo descuento para empatar. Dieron buena imagen de equipo batallador hoy, pero sucumbieron ante un cuadro blanco que hoy ha tenido que bajar al barro para sumar tres puntos. No ha sido una victoria brillante pero los de Zidane han demostrado que también saben ganar en esas circunstancias. Y partidos como el de hoy pueden valer una Liga...