Eibar 3-2 Sevilla

Arrancó el choque como podía esperarse, con el Sevilla intentando manejar la posesión y el Eibar apretando en busca del fallo. A los armeros, esta estrategia les ha dado notables resultados durante los últimos años, pero entre que este curso no terminan de carburar y que el rival sabe muy bien a lo que juega, el partido se convirtió en casi un monólogo de los andaluces.

Por cómo iba desarrollándose el encuentro, parecía lógico que fueran los sevillistas quienes encontrasen primero el premio del gol. Lo que tal vez no podía intuirse es que éste fuese a llegar tras un error defensivo de trazo grueso, impropio de un conjunto como el azulgrana. Su desgraciado protagonista fue Iván Ramis, quien apostó por controlar un balón que merecía despeje sin contemplaciones y perdió un esférico que, con su enorme talento, el catalán Joan Jordán transformó en una perfecta asistencia para Lucas Ocampos (minuto 10).

Intentó reaccionar el Eibar tras el tanto, pero tampoco sus hombres de ataque andaban mucho más entonados que sus zagueros. De hecho, hasta el descanso, fue el Sevilla quien siguió percutiendo, en especial por una banda derecha en la que la suma Ocampos-Jesús Navas resultó imposible de atajar para la pareja Inui-José Ángel. El técnico vasco José Luis Mendilibar, que ya se había percatado de esta circunstancia, se apresuró a retirar al nipón para dar entrada a un más defensivo Gonzalo Escalante, pero apenas un minuto después (31’), Ocampos volvió a colarse a espaldas de José Ángel y sirvió un balón que Óliver Torres, ante la pasividad de los centrales, apenas tuvo que rozar para enviar al fondo de las mallas.

El Eibar muta y acaba arrollando al Sevilla

Aunque nada hacía intuir que el guión fuese a sufrir una variación tan drástica, lo cierto es que la segunda parte fue justo la antítesis de la primera. El Sevilla, tal vez presa de un cierto conformismo, se dejó llevar más de la cuenta y permitió que el Eibar, sin tampoco hacer nada del otro mundo, se adueñase del balón y comenzase a rondar la portería defendida por Tomas Vaclik. Hasta el primer tanto de Fabián Orellana (65’), fruto de un penalti forzado por el mismo, no daba la sensación de que el marcador pudiese sufrir grandes cambios, pero tras este fogonazo, la mecha prendió y los armeros resultaron ya imparables.

Para colmo, los hispalenses, que habían mostrado una tremenda soltura en el primer acto, se convirtieron de repente en un manojo de nervios y empezaron a cometer errores impropios de un equipo que hasta no hace mucho comandaba la Liga. De hecho, el tanto del empate llegó tras una terrible falta de entendimiento entre Vaclik y Diego Carlos de la que Pedro León sacó el pertinente partido (minuto 77).

La desesperación de Julen Lopetegui, técnico que seguramente no anduvo muy fino con los cambios al retirar antes de tiempo a Jordán y Óliver, se desató por completo 8 minutos después, cuando José Ángel aprovechó una falta en la frontal para colar el balón junto al palo y sellar una remontada de esas que casi se celebran como un título y que dejan al equipo damnificado con, como se suele decir, cara de tonto.

Tras este marcador, los vascos toman aire y escapan de la zona de descenso. Por su parte, los andaluces suman su segunda derrotan consecutiva y empiezan a descolgarse de la pelea por un liderato que ya han disfrutado este curso y que de momento sigue más barato que de costumbre.