Eibar 0-3 FC Barcelona

Los partidos que reanudan la Liga tras jornada de selecciones siempre les han costado a los grandes clubes, que ven cómo muchos de sus internacionales vuelan durante varios días. En el caso del FC Barcelona, que a diferencia de otras veces no perdió a tantas estrellas, la visita a Eibar llegaba precedida de todo el ruido del Clásico aplazado por la situación de Cataluña. De hecho esto propició que los de Ernesto Valverde adelantaran su viaje al jueves e hicieran una concentración atípica en Vitoria, que seguramente les ha venido bien como equipo. También los locales de José Luis Mendilibar pudieron preparar el partido con muchos efectivos estos días, aunque con alguna baja sensible como la de Iván Ramis.

Con estos antecedentes, los azulgranas se plantaban con su once más de gala posible, con la gran novedad de Samuel Umtiti en el eje de la defensa tras muchos meses sin jugar y un mes lesionado. El galo, pese a su falta de ritmo, era elegido para dominar el juego aéreo y la apuesta le salió bien a Ernesto Valverde en una primera parte en la que se fue con ventaja mínima al descanso. El central controló bien a Charles y lideró una buena salida de balón de los visitantes ante un equipo que apretó muy arriba desde el inicio. Ese es el sello Mendilibar, que con su 4-4-2 con Orellana y Pedro León en bandas, buscaron torpedear la salida de pelota de los culés, robos rápidos y la misma fórmula que les costó a los catalanes tropiezos en Anfield, San Mamés, El Sadar o Dormtund. La diferencia, aparte de que el FC Barcelona estuviera avisado, era que la línea defensiva de los vascos estaba muy adelantada y cometió fallos importantes, que provocaron que los culés gozaran de muchas ocasiones en la primera parte, desbaratadas casi todas ellas por un gran Dmitrovic que tiene una gran capacidad para anticiparse tras los errores de sus zagueros.

Aunque no pudo evitar el tanto de Antoine Griezmann (13’) en un balón largo enviado por Clément Lenglet, y que el francés supo definir bien tras un resbalón de De Blasis. El galo buscaba el ángulo para poner a su equipo por delante. Después Lionel Messi, especialmente en un mano a mano en el que el meta rival reaccionó bien, Luis Suárez o un todoterreno Frenkie De Jong, que aparecía por todas partes del campo, no lograron acertar. El Eibar seguía con su plan pero cada error lo penalizaba bien un FC Barcelona que, además de tener evidentemente más pegada en ataque, sabía esperar esos fallos de su rival para generar peligro en cada uno de sus ataques. Los armeros tuvieron las suyas pero con menor asiduidad y contundencia, y quedaron siempre bien sujetos por la defensa azulgrana. Daba la sensación de que un segundo tanto visitante rompería del todo el partido, pero en el fútbol todo es posible. Y sobre todo teniendo en cuenta lo que le había pasado al Sevilla en este mismo campo hace unas semanas...

De Jong maravilla y el tridente sentencia

Pero no hubo margen para sorpresas. Principalmente por dos factores que además son los que ilusionaban más a los aficionados del FC Barcelona durante el verano. Por un lado, Frenkie De Jong firmó hoy un partido soberbio que acaparará todos los elogios, y que tuvo su punto álgido en el inicio del segundo acto. Aparecía el holandés por todas partes: ayudando en defensa, dando soluciones en ataque, ocupando espacios vacíos, liderando la presión alta... Todo lo bueno del equipo de Ernesto Valverde pasaba por las botas de este jugador que, ya adaptado y con libertad, nos ha empezado a enseñar hoy todo su potencial, que ya vimos la temporada pasada en el Ajax de Amsterdam. Quizás por eso y ante el temor de una lesión el Txingurri decidió sustituirlo por Ivan Rakitic (que difícil lo va a tener el croata) en el tramo final del encuentro. El segundo factor que explica que la segunda parte fuera plácida para los visitantes y que liquidaran rápido el encuentro, fue que al fin el tridente funcionó como se esperaba.

En este punto es importante resaltar que se encontrarán defensas mejor organizadas y que concederán menos espacios. Pero Antoine Griezmann, que dio un recital de desmarques al espacio que no siempre veían sus compañeros, al fin dio ese paso adelante. Marcó en la primera parte, pero en la segunda daba una gran asistencia a Lionel Messi y después dejaba solo a su capitán, que regaló el tercero a Luis Suárez. Los dos goles que dinamitaron el encuentro llevaron el sello de los tres hombres de ataque de un FC Barcelona que se dedicó desde entonces a esperar la oportunidad para ampliar todavía más las diferencias.

Evidentemente nos hará falta ver más partidos para corroborar si el FC Barcelona ha vuelto de verdad porque hoy encontró un rival que dio bastantes facilidades defensivas. Aunque, viendo el mal inicio firmado por los de Valverde esta temporada y lo que les suele costar arrancar tras los parones de selecciones, hoy se colocan líderes de forma provisional y recuperan sensaciones. Es la cuarta victoria consecutiva en Liga de un equipo que ha encontrado al fin su once tipo y cuyas estrellas comienzan a encontrar la forma perdida. Para el Eibar, evidentemente, su Liga volverá en el siguiente encuentro ante el Real Valladolid porque hoy tuvo un rival muy superior.