Desde el pasado 17 de abril no disputaba un encuentro, y pudo hacerlo esta semana en el Champions for Life, partido benéfico de estas Navidades. Lucas Silva ha estado durante este tiempo entrenando con el Real Madrid, después de que certificaran los servicios médicos del cuadro blanco que no corría riesgos tras los problemas cardíacos que se le detectaron en verano.

Un contratiempo más para este brasileño de 23 años que la temporada pasada estuvo cedido en el Olympique de Marsella, donde no convenció. Fichado en enero de 2015 a cambio de 13 M€, el mediocentro apenas pudo demostrar nada en el conjunto merengue, donde se sigue entrenando porque pertenece a esta escuadra.

Ahora que llegamos al mercado de invierno se abren incógnitas con respecto a su futuro, ya que lo más probable es que se vaya cedido y después el campeón de Europa intentará traspasarlo en verano. Por tanto habrá que ver qué clubes aparecen dispuestos a acogerlo en sus filas en este mes de enero.

Sería la mejor opción para él, ya que no parece tener sitio en los planes de Zidane, que ya cuenta con muchos centrocampistas en su plantilla. Además, tras varios meses inactivo, le costará coger ritmo de nuevo, así que será importante que pueda tener continuidad en el club al que vaya.