Los aficionados del Real Betis despedirán el curso 2017-2018 con una sonrisa. Aunque mostró cierta irregularidad entre los meses de octubre y enero (cosechó 8 derrotas en Liga y quedó apeado de la Copa del Rey), su equipo ha firmado una buena recta final que ha servido para certificar su presencia en la próxima edición de la Europa League.

Al notable éxito del cuadro verdiblanco han contribuido notablemente los Javi García, Andrés Guardado, Sergio León, Jordi Amat, Antonio Barragán, Marc Bartra o Cristian Tello, jugadores fichados esta misma temporada y que han dotado de estabilidad y capacidad competitiva a una escuadra que en los últimos cursos ha estado sometida a demasiados vaivenes tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Lógicamente, otra buena parte del mérito debe ser otorgado a Quique Setién, quien finalmente ha logrado imponer ese estilo de juego de posesión que, además de buenos resultados, ha servido para dar al equipo una identidad sobre la que cimentar el futuro. Por si fuera poco, el preparador cántabro ha hecho algo que puede ser mucho más importante para el futuro del club que los presentes éxitos: dar un impulso a la cantera.

Bajo su batuta, ha crecido como futbolista el elegante y completo centrocampista Fabián Ruiz (22 años), un jugador de enorme talento al que hasta ahora nadie le había brindado la confianza oportuna. Igualmente, el técnico ha propulsado al incansable lateral zurdo Junior Firpo (21), al versátil extremo diestro Francis Guerrero (22) y al combativo delantero Loren Morón (24). Todos ellos, que han rendido especialmente bien en la segunda parte del curso, han resultado decisivos para que el Betis vuelva a Europa el curso que viene.

Por si fuera poco, Setién también se ha encargado de ir empujando al primer equipo al meta Pedro López, el zaguero Redru, el centrocampista Julio Gracia o el delantero Aitor Ruibal. Eso sí, en todos estos casos aún está por ver si logran finalmente hacerse un hueco en el futuro de la entidad.