La sorpresa saltaba al conocer las alineaciones con la ausencia de Gareth Bale y la entrada de Isco en el once del Real Madrid. Pero el que se mantuvo era Karim Benzema, gran protegido de un Zinedine Zidane que se ha mostrado siempre dispuesto a morir con su compatriota mientras el atacante acaba con la paciencia de buena parte del Santiago Bernabéu.

No marca desde el 24 de enero ante el Leganés en Copa del Rey (un tanto que no evitó la eliminación) y antes nos tenemos que remontar al 21 de noviembre para ver su última diana en Liga. En total suma 6 en 24 partidos, demasiado poco para el jugador destinado a llevar en su camiseta el 9 del campeón de Europa.

Anoche tuvo un disparo con la zurda que sacó con una gran parada Alphonse Areola. Estuvo participativo en ocasiones, cayó bien a las bandas y se asoció como acostumbra. Pero poco más. Y por si fuera poco los cambios de Zinedine Zidane, tan elogiados por la revolución que supuso para el partido, lo señalan claramente. Marco Asensio y Lucas Vázquez aprovecharon mejor los minutos que tuvieron, que fueron menos.

Le quedan bastantes partidos de Liga por delante, posiblemente la vuelta en el Parque de los Príncipes y más retos en Champions League si su equipo hace bueno el resultado de anoche en la vuelta, para la que ahora es favorito. Pero, a menos que reaccione rápidamente, el poco crédito que le queda acabará por esfumarse rápidamente.