El Real Madrid dio un paso de gigante en sus aspiraciones de volver a repetir como campeón de Europa. Después de haber levantado los dos últimos títulos de Liga de Campeones, el equipo entrenado por Zinedine Zidane dio un golpe en la mesa sobre el césped de Múnich (1-2) que le pone en una situación muy favorable.

El partido quedará marcado por la brillante actuación de Luka Modric en el centro de mandos, la jerarquía de Sergio Ramos en el eje de la zaga y la espectacular aparición de Marco Asensio en la segunda mitad. Sin embargo, la noche también dejó algunos protagonistas desde el punto de vista negativo. El principal fue el costarricense Keylor Navas, portero merengue que se tragó el primer tanto del choque con el que Joshua Kimmich abría el marcador. Confiado en que el lateral germano centraría y olvidándose de la portería, el guardameta veía como el balón pasaba junto a su brazo izquierdo y se alojaba en las redes cuando todo indicaba lo contrario.

Pese a que sus actuaciones en la segunda mitad salvaron el marcador para el campeón de Europa, el grosero fallo en el primer tanto hizo recordar a lo que ocurrió en la anterior eliminatoria ante la Juventus de Turín, en la que tuvo algunas jugadas para olvidar en el Santiago Bernabéu que terminaron en goles de los italianos. La más significativa fue la del 0-3 obra de Matuidi, en la que cuando parecía que iba a controlar un balón terminó dejándolo manso en los pies del francés.

Coinciden estas actuaciones con la cercanía de un mercado de fichajes para el que se han disparado los nombres propios. De David de Gea a Thibaut Courtois, pasando por Alisson o Bernd Leno, no cabe duda que nos espera un verano muy movido en este aspecto. Mientras tanto, el costarricense se muestra tranquilo y ayer mismo explicaba que «Hay momentos en que las cosas no salen como uno quiere y es cuando hay que tener el carácter y la personalidad para salir adelante y no hundirse en el partido porque falta muchísimo partido (…) Yo creo que en el segundo tiempo pude aportar a los compañeros esa solidez que se necesita para poder mantener el partido y poder ganar».