Lo de Marco Asensio ha sido una auténtica carrera de fondo que ha sabido superar con creces. Comenzaba la temporada en el mes de agosto marcando el primer gol oficial del Real Madrid en la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Un auténtico golazo, aprovechando los minutos que le daba Zinedine Zidane y corroborando su gran pretemporada.

Convenció a su entrenador para no irse cedido otro curso, pero costaba encontrarle hueco en el equipo y por muchos momentos de la campaña así pareció ser. No obstante, fue ganando minutos en las rotaciones del francés, aunque pasó por algunos altibajos de juego, especialmente en febrero (cuando no jugó ni un partido) o marzo (113 minutos).

Pero llegó el tramo decisivo de la campaña, y entonces se salió como pocos esperaban. Autor de goles importantes ante el Bayern Múnich, o en la misma final de la Liga de Campeones frente a la Juventus de Turín, el joven balear arrebató incluso el sitio a James Rodríguez en la convocatoria de dicha final. De hecho solamente Isco le ha superado en ese tramo de la campaña, y se perfila como su gran rival por ese complicado hueco en el once de Zidane.

Lo que sucede es que Asensio solamente tiene 21 años, y además de una indudable calidad posee también ese aura de unos pocos elegidos. Capaz de cambiar cualquier partido con una cabalgada, un desmarque, un pase decisivo o un gol sacado de la nada, ha dejado de ser ya una promesa para consagrarse como una de las estrellas del Real Madrid, que poco a poco irá ganando su espacio en el equipo si nada se tuerce.