El 4 de enero de 2016 Florentino Pérez decidía la destitución de Rafa Benítez, en una tarde en la que Zinedine Zidane fue presentado como nuevo entrenador. Con poca pompa, de una manera rápida para hacer la transición lo menos dolorosa posible, ya que el Real Madrid venía de un periodo turbulento y tenía muchos retos en esa temporada.

El resto, ya lo conocen, es historia. Levantó a un equipo hundido, al que guió a la final de la Champions League en Milán y a casi completar la que hubiera sido una remontada sin precedentes en Liga. Solamente perdió ese curso con el Wolfsburgo (al que acabó remontando) y ante el Atlético de Madrid en Liga, equipo al que vencería en la tanda de penaltis en la citada final de San Siro.

Un cambio que se produjo en unos meses, en los que se ganó la confianza de los jugadores que no tenía su predecesor y dio un giro radical en el equipo apostando por Casemiro como titular indiscutible. Esto provocó más equilibrio en el centro del campo y fue sentando así las bases de sus posteriores éxitos.

Una racha espectacular

Tras la citada derrota en Alemania del mes de abril, siguió una increíble racha de 40 partidos sin perder, hasta que lo hiciera el pasado enero en el Sánchez Pizjuán. Unos meses en los que el cuadro blanco conquistó la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes, y cimentó las bases de lo que sería el título de Liga obtenido en mayo.

Era este trofeo la gran obsesión del entrenador francés, que solamente cedió la temporada pasada ante el Celta de Vigo quedando fuera de la Copa del Rey. Es el único título que se le resiste todavía, y a por el que irá en este 2018. El resto ya los tiene todos, pues suma 2 Champions League, 2 Mundiales de Clubes, 2 Supercopas de Europa, 1 Liga y 1 Supercopa de España.

No solamente acabó con la hegemonía del FC Barcelona de Luis Enrique, sino que también llevó a su club a algo inédito hasta la fecha como era ganar 2 veces seguidas la Champions League. Es ya uno de los entrenadores más laureados de la historia de la entidad en apenas dos años y no deja de hacer historia.