Encauzada la situación deportiva (ha conseguido dos goleadas consecutivas: 3-0 al Wolfsburgo y 1-5 al Borussia Dortmund), el Bayern Múnich podría también estabilizar otra parcela que había generado notable desasosiego en aficionados y directiva: la situación de Franck Ribery.

El galo, al que se presuponía cada vez más cerca del Real Madrid y del que incluso se aseguraba que había alcanzado un acuerdo para incorporarse al cuadro blanco el próximo verano (ver artículo), acaba de insinuar, en declaraciones a la prensa alemana, que no descarta renovar su contrato con el equipo muniqués. «El club tendrá su idea y yo también tengo la mía. En el fútbol, estas cosas a menudo pueden suceder muy rápido. Es suficiente con una pequeña reunión y luego se toma la decisión», explicó.

La llegada de Arjen Robben (ver artículo) y la notable mejoría que ha experimentado su relación con el técnico Louis Van Gaal son, sin duda, los dos principales causantes de este cambio de parecer de un extremo galo que, tras anotar uno de los goles del último triunfo bávaro, abrazó efusivamente al preparador holandés.

«Al principio yo no conocía al entrenador. Él tiene sus propios métodos de entrenamiento, es muy inteligente y tiene mucha experiencia. Al principio, era muy duro. Tiene su propia filosofía, que me pareció difícil al principio. Se necesita tiempo para acostumbrarse a los demás y estamos comenzando a ver los frutos de la paciencia», concluyó.