Villarreal y Real Madrid han enterrado el hacha de guerra. Ambos equipos se enzarzaron en una llamativa discusión tras la sanción que el organismo competente colocó al cuadro blanco, por la alineación indebida de Denis Cheryshev en el partido de Copa del Rey ante el Cádiz, pero con el paso de los meses, la tensión se ha ido rebajando y los dos clubes han decidido restablecer las relaciones.

Precisamente, el causante de esta distensión es el propio jugador ruso. Los de Concha Espina quieren ya dar salida, de forma definitiva, a un atacante que no tiene cabida en los planes de Zinedine Zidane, y son conscientes de que el submarino amarillo es el club que más agrada al futbolista y el que podría plantearse abonar una cantidad más interesante por su contratación.

El pasado curso, el extremo arrancó con ganas e ilusión gracias a las promesas que le había realizado Rafa Benítez, pero lo cierto es que cuando se alcanzó el mercado invernal, en sus estadísticas apenas figuraban 6 partidos oficiales. Ya sin el madrileño en el banquillo, la directiva merengue decidió abrirle la puerta y facilitó su cesión al Valencia, conjunto con el que pudo acumular 8 encuentros (3 goles).

Aunque los ché han valorado también su contratación, lo cierto es que en las últimas horas su director deportivo, Suso García Pitarch, ha dejado caer que no están en condiciones de pelear su fichaje. «En cuanto a Cheryshev es una cuestión que está en el aire, la pelota está botando y veremos como acaba. Hicimos una consulta y las condiciones que demandan tanto el Real Madrid como el jugador no son aceptables por el Valencia y en esas estamos», reconoció..