Zinedine Zidane vuelve al Santiago Bernabéu. Arquitecto de un equipo imposible de olvidar que logró alzarse con las últimas tres ediciones de la Liga de Campeones, el francés fue confirmado hace apenas unos días como nuevo entrenador de un Real Madrid que ha vivido una temporada muy complicada. Ya sin posibilidades de levantar un título después de una semana para olvidar en la que cayó eliminado en Copa del Rey, quedó descabalgado de la carrera por la Liga y fue fulminado por el Ajax de Ámsterdam en Liga de Campeones, el cuadro de Chamartín quiere que la recta final de temporada sirva de impulso con vistas al curso que viene.

Nombrado técnico hasta 2022, Zidane tendrá carta blanca para acometer los cambios que estime necesarios en una plantilla que indudablemente necesita de una serie de mejoras para volver a reinar. Precisamente por este motivo resultaba interesante conocer cuál sería el once por el que apostaría el galo en el choque de Liga ante el Celta de Vigo.

Un once de “confianza”

Y el galo ha apostado por la vieja guardia. De hecho, de los titulares que han saltado al Santiago Bernabéu únicamente Odriozola no había jugado ya a sus órdenes en su anterior etapa como técnico. Keylor Navas era el que se situaba bajo los palos en detrimento de un Thibaut Courtois que era intocable para Santiago Solari y Marcelo regresaba al lateral zurdo ocupando el hueco del canterano Sergio Reguilón. En el centro, las bajas de Casemiro y Marcos Llorente provocaban que Toni Kroos –al que acompañaba Luka Modric- retrasara su posición.

Significativos también han sido los regresos de Marco Asensio y, sobre todo, un Isco Alarcón que tenía una letra escarlata grabada en la frente por Santiago Solari y ve como el regreso de Zidane supone un soplo de aire fresco. De el propio centrocampista madrileño y su rendimiento en lo que viene por delante dependerá que cambie un último capítulo de su historia con el Real Madrid que parecía escrito.

Y como buena historia que se precie, Isco fue el protagonista del partido. No fue el que mejor jugó (Keylor Navas fue providencial, Bale y Asensio se mostraron mucho más participativos), pero el centrocampista andaluz apareció en el momento clave para anotar el 1-0 cuando acabábamos de sobrepasar la hora de envite. Lo hizo empujando a la red una sensacional asistencia de Karim Benzema con la que se culminaba una bella jugada coral.

Este tanto, previo a su cambio antes de que el Celta de Vigo sacara del centro del campo, sirvió para que la afición le brindara una atronadora ovación mientras Zinedine Zidane le abrazaba en la banda. Gareth Bale con el 2-0 en el minuto 77 se encargaba de cerrar una victoria que no corrió peligro en ningún instante. Han pasado casi trescientos días desde que el entrenador del Real Madrid dijo adiós en rueda de prensa poniendo punto y final a una brillante primera etapa en la que Isco fue piedra angular. Parece que segunda etapa ha comenzado del mismo modo.