Después de sus brillantes actuaciones en el Mónaco en las últimas temporadas, Rony Lopes lo tenía todo para convertirse en la nueva estrella del Sevilla. Como hace cada verano, Monchi pescaba en Francia a este jugador que tenía una gran proyección y fue una apuesta bastante celebrada.

Los 25 M€ desembolsados por él lo confirmaron como fichaje más caro de la historia del cuadro hispalense. Pero sus primeros pasos en Nervión no han sido los esperados, ya que en 6 partidos jugados hasta la fecha, con un total de 346 minutos, apenas puede contabilizarse 1 asistencia.

Ante el Qarabag el jueves fue de hecho sustituido por Bryan Gil en la segunda parte, cambiando el joven canterano el signo del partido. Un varapalo sin duda para este portugués de 23 años que estaba llamado a ser uno de los líderes ofensivos de Julen Lopetegui, pero que no encuentra su lugar.

Veremos cómo va transcurriendo la temporada, pero si sigue sin aprovechar sus oportunidades no se puede descartar un cambio de aires para él en un futuro más o menos inmediato.