Aterrizaba el Real Madrid en el Camp Nou con la seguridad que te aportan los títulos. El conjunto merengue que el pasado curso sumó a sus vitrinas la Liga, Liga de Campeones, Mundial de clubes y Supercopa, comenzó la presente temporada repitiendo este último trofeo después de haberse impuesto con solvencia al Manchester United.

Con más dudas estaba un FC Barcelona que pese a su inmaculada pretemporada debe aún sobreponerse a la traumática salida de un Neymar que se marchó al Paris Saint Germain en busca de nuevos retos y deja un más que profundo hueco en el extremo zurdo que a la vista del rendimiento mostrado hoy Gerard Deulofeu no puede ocupar. Recuperado después de una buena segunda mitad de temporada en las filas del AC Milan, el atacante criado en La Masía no ha aprovechado la oportunidad que le ha brindado Ernesto Valverde y deja bien a las claras la necesidad de sumar un nuevo efectivo para ocupar esta posición. Y es que mientras Neymar goleaba y asistía en su primer encuentro con el PSG, Deulofeu se mostraba como el eslabón más débil del ataque culé.

Todavía sin el punto de forma necesario para mostrar su mejor versión, FC Barcelona y Real Madrid demostraron que todavía les quedan unas semanas para ser el equipo que pretenden tanto Ernesto Valverde como Zinedine Zidane. Más fácil lo tiene este segundo, que después de más de un año y medio al frente de la escuadra merengue y con una columna vertebral bien definida ya tiene mucho camino hecho. El extremeño, por su parte, aún no tiene su plantilla completa y además de esperar a Paulinho para aportar en la medular en los próximos días previsiblemente también tendrá a sus ordenes tanto a Coutinho como a Dembélé. Siempre y cuando Liverpool y Borussia Dortmund den su brazo a torcer.

El ambiente veraniego del primer Clásico de la temporada quedaba bien a las claras echando un vistazo a las gradas. Con muchos de los habituales de vacaciones, el Camp Nou se veía atestado de turistas. Sobre el terreno de juego, también. Imprecisiones, falta de algunos automatismos, carencia de velocidad, defensas prevaleciendo sobre atacantes… y es que poco o nada nos dejó una primera mitad en la que el ritmo nos recordaba más a cualquier bolo veraniego que a un encuentro de ida por un título.

Reanudación con gol

La segunda parte comenzaba siguiendo la tónica de lo que habíamos visto durante prácticamente toda la primera. Sin embargo, cuando apenas habían trascurrido cinco minutos el Real Madrid se ponía por delante en el marcador. Era Gerard Piqué el que introducía en su propia portería un centro de Marcelo que no entrañaba demasiado peligro.

Con el 0-1 y la necesidad de remontar el FC Barcelona iba adelantando líneas poco a poco, por lo que los huecos en defensa se iban haciendo más grandes. Precisamente así se generó la siguiente ocasión de los merengues. Fue merced a una espectacular jugada de Karim Benzema sobre Gerard Piqué en el 54 que remataba Dani Carvajal y salvaba milagrosamente Jordi Alba bajo los palos.

El dominio se alternaba entre ambas escuadras pero ninguno de los dos conjuntos terminaba de generar ocasiones claras de gol. Era el minuto 67 y Sergi Roberto y Marco Asensio saltaban al terreno de juego por Andrés Iniesta y Mateo Kovacic, que estaba protagonizando un auténtico partidazo y se marchaba tocado. Diez minutos antes lo habían hecho Denis Suárez (Gerard Deulofeu) y Cristiano Ronaldo (Karim Benzema). Era precisamente el portugués el que veía puerta en el minuto 71 pero veía como su tanto era anulado por fuera de juego.

Y apenas cinco minutos después y cuando restaba un cuarto de hora para el final del encuentro. Penalti para el FC Barcelona. El uruguayo Luis Suárez simulaba en un mano a mano con Keylor Navas y el árbitro pitaba una pena máxima que Lionel Messi se encargaba de anotar. Era el 1-1 y la eliminatoria estaba más viva que nunca.

Sin embargo, en ese momento emergió el Balón de Oro. Asistido de lujo por Isco, Cristiano Ronaldo marcaba un auténtico tanto de bandera ajustando el balón en la escuadra izquierda de Ter Stegen. El portugués celebraba el tanto quitándose la camiseta, lo que le valía la primera tarjeta amarilla del partido. Apenas dos minutos después, el luso fue expulsado. El motivo, la caída del portugués dentro del área después de un forcejeo con Samuel Umtiti. El colegiado consideró que había simulado y no dudó en mostrarle una segunda amarilla que le enviaba al túnel de vestuarios.

Con prácticamente diez minutos por delante, el FC Barcelona ponía toda la carne en el asador a fin de empatar el partido y llegar con vida al partido de vuelta del Santiago Bernabéu. Sin embargo, el Real Madrid resistía estoico y cuando ya se había alcanzado el minuto 90 lanzaba un vertiginoso contrataque que culminaba Marco Asensio para poner el 1-3 en el marcador. Pese a contar con uno menos, los blancos dejan la eliminatoria prácticamente encarrilada y siguen demostrando que viven un momento muy dulce.