Sevilla, Valencia y Manchester City han comenzado la que se prevé reñida puja para hacerse con los servicios de Pablo Insúa, un joven zaguero que milita en el conjunto filial del Deportivo de la Coruña.

Aunque la entidad gallega desea evitar la fuga del canterano, su posición es sumamente débil. El jugador está vinculado al club por un contrato de aficionado y cualquier entidad podría llevárselo abonando una pequeña cantidad en concepto de formación.

Por tanto, si el central alcanza un acuerdo con uno de sus pretendientes, su marcha resultará inevitable. Es más, el diario As certifica que el talentoso defensa podría abandonar Abegondo durante el próximo mercado invernal.

La marcha de Insúa, representado por Eugenio Botas, es una muesca más de la mala relación que mantiene este agente con Augusto César Lendoiro, por culpa del asunto Piscu, y que también podría alejar del Depor a tres de sus clientes que finalizan contrato el 30 de junio: Manu Fernández, Antonio Tomás y Adrián López.