En el verano de 2018, tras dos terribles campañas marcadas por un rosario de lesiones (solo once partidos oficiales en este periodo), el asturiano Santi Cazorla abandonó la disciplina del Arsenal para regresar a uno de los conjuntos en los que había impulsado su carrera, el Villarreal. El centrocampista retornó al submarino amarillo sin ponerse grandes metas, con el simple objetivo de volver a sentirse futbolista.

Un año después, queda ya muy claro que el mediapunta ha dejado atrás aquella racha de problemas físicos que le dejó al borde de la retirada y que, lo que es más importante, ha recuperado gran parte de la confianza que le permitió ser durante largo tiempo uno de los líderes del cuadro londinense y un indiscutible en los planes de la Selección de España absoluta (llegó a acumular 78 internacionalidades y 14 goles).

Aunque el pasado curso ya logró sumar nada menos que 46 partidos oficiales, lo cierto es que ha sido en el arranque de la presente temporada cuando ha podido verse a un Cazorla mucho más suelto y participativo. De hecho, sus actuaciones, coronadas con cuatro goles y tres asistencias, han resultado indispensables para que los pupilos de Javi Calleja hayan sobrevivido a un comienzo de campaña bastante irregular.

Con contrato en vigor hasta junio de 2020, el veterano futbolista (cumplirá 35 años en diciembre) va haciendo poco a poco méritos para que los de La Plana le ofrezcan una renovación o, incluso, para recibir ofertas de otros equipos. Sea como sea, lo que parece evidente es que la retirada aún puede esperar.