Acostumbrado a reclutar futbolistas sin apenas problemas, el París Saint-Germain ha sufrido durante este mercado de invierno una serie de varapalos que dejan más que claro que el talonario no siempre es suficiente para poder reforzar convenientemente una plantilla. Los parisinos deseaban reclutar a un segundo centrocampista que pudiese sumarse al recién llegado Leandro Paredes, pero las negociaciones emprendidas con hasta tres candidatos no llegaron a buen puerto.

La primera opción en caer fue la de Idrissa Gueye. Aunque la entidad gala se mostró decidida a abonar unos 30 M€ en la contratación del senegalés, su club, el Everton, se mantuvo firme en su idea de no traspasarle y terminó rechazando la posibilidad de engordar sus arcas con una cantidad sin duda interesante.

Tras descartar al africano, los del Parque de los Príncipes se lanzaron a por Thiago Mendes, jugador brasileño que milita en el Lille. En este caso, la directiva estaba dispuesta a gastar unos 24 M€, pero la operación no llegó a concretarse porque el técnico del PSG, Thomas Tuchel, no terminaba de ver con buenos ojos su desembarco.

También muy decisiva fue la opinión del entrenador germano para tirar por tierra la tercera candidatura, la del argentino Luciano Acosta. De hecho, tras constatar que a Tuchel no le hacía demasiada gracia un jugador que venía recomendado por un agente muy cercano al director deportivo, Antero Henrique, y que su club, el DC United, había subido su precio a última hora, la entidad francesa acabó por descartar su fichaje. El jugador, que ya se encontraba en París, tuvo que volver a Norteamérica visiblemente molesto...