Acabará Adrien Rabiot la temporada con sus 19 encuentros y 2 goles en el PSG, cifra que logró hasta que fue apartado a finales del otoño de la disciplina del primer equipo por el director deportivo Antero Henrique, tras negarse a renovar su contrato, el cual expirará el próximo 30 de junio.

El centrocampista de 24 años se ha mantenido siempre firme en su postura de no ampliar para forzar una salida, y la tensión ha provocado una auténtica guerra entre el club y el jugador y su entorno, con episodios complicados y hasta sonrojantes. Evidentemente es una de las gangas del mercado estival ahora mismo pero ha pagado un alto precio.

Aunque seguramente lo veamos en las filas de un gran equipo la temporada que viene, su actitud unida a la que tuvo el pasado verano con la selección (al negarse a ir a los entrenamientos de Francia previos al Mundial tras ser descartado por Didier Deschamps en la lista de 23), hace que se haya ganado ya la fama de jugador díscolo.

Un mercado con menos pretendientes

Por si fuera poco, hemos visto también en diversas informaciones que a algunos de los clubes que lo han tanteado les han espantado las demandas de su madre y agente, Veronique Rabiot, pidiendo un gran salario para él. Es un buen futbolista pero le falta el último paso para ser una estrella.

Sin ir más lejos, Real Madrid y FC Barcelona parecen haberse retirado de una carrera en la que continúan ilustres del fútbol continental. Sin embargo y pese a que pronto será libre, el hecho de que no haya un favorito claro para acogerlo hace pensar que muchos de esos admiradores que tiene se lo están pensando.

Y aunque parezca que queda mucho, el tiempo juega en su contra porque las pretemporadas comenzarán pronto y debería empezarla rápido, ya que tras muchos meses sin ritmo competitivo le costará volver a integrarse en cualquier escuadra.