Dos oportunidades desperdiciadas. Neymar buscaba con su salida del FC Barcelona en 2017 convertirse en el mejor jugador del planeta liderando a un grande que aspiraba a la Liga de Campeones. Pero el infortunio y la falta de competitividad de su equipo en momentos clave han jugado en su contra.

Acaba de cumplir los 27 años y es casi seguro ya que en este 2019 no ganará el Balón de Oro (le queda la Copa América), así que tendrá que esperar como mínimo a los 28 años. No es tarde todavía, pero la carrera de los futbolistas de élite no dura demasiado y esto podría influir en sus planes de futuro.

De hecho nada más caer eliminado el PSG de la Liga de Campeones el pasado miércoles, una derrota en la que vimos al delantero muy metido en el encuentro y visiblemente disgustado, los rumores sobre una posible salida al Real Madrid volvieron a aparecer, pues cumplirá su segunda campaña sin haber superado los cuartos de final del máximo torneo continental.

Sus lesiones en este mismo tramo del curso, de manera repetida, habrán provocado todavía una mayor frustración en el ex del Santos. Y con la Ligue 1 sentenciada y la mente puesta en la Copa América de la que será anfitrión, tiene tiempo por delante para meditar bien su futuro…