Llegó en 2017 al FC Barcelona en medio del escepticismo y cierta incredulidad por ser un fichaje inesperado y con poco cartel, a cambio además de 40 M€. Un año después, se marchó por 50 M€ de nuevo al Guangzhou Evergrande, dejando 9 goles en 34 partidos y los títulos de Liga y Copa del Rey.

El efímero pero fructífero paso de Paulinho por el FC Barcelona, que concluyó tras el Mundial de Brasil, donde el centrocampista no dejó malas sensaciones, sigue dando de qué hablar. Hay quien habla de una operación extraña y poco clara. Pero, en cualquier caso, lo que es indiscutible es que se trata de un jugador de gran incidencia en el terreno de juego.

En su regreso a China, suma ya nada menos que 5 goles en apenas 5 partidos, demostrando por qué es una de las grandes estrellas del campeonato asiático. Sus prestaciones están siendo magníficas, y como ya hiciera en Can Barça, su carta de presentación está siendo inmejorable, aunque allí ya le conocían.

Junto a Ricardo Goulart y el recién llegado Anderson Talisca, está logrando firmar un gran inicio en China a las órdenes de Fabio Cannavaro, su entrenador, que apostó seriamente por su regreso.