Rumanía 1 – 2 España

Muchas expectativas en esta nueva España de Robert Moreno. Aunque estos encuentros de selecciones de septiembre pillan siempre a contrapié, porque acaba de cerrar el mercado de fichajes y los clubes han tenido las primeras tomas de contacto, son partidos importantes. Más que nada porque está en juego la clasificación para la Eurocopa 2020 que se celebra el verano que viene. Y hoy no era plaza sencilla para el estreno del seleccionador ya a los mandos de la nave. Rumanía es uno de los principales rivales de los nuestros en el grupo para lograr la clasificación. Empezaba ya el encuentro con novedades dignas de señalar. La primera en la portería, donde Kepa Arrizabalaga ha arrebatado la titularidad a David De Gea. Un primer síntoma de cambio que tendrá consecuencias importantes, especialmente para el meta del Manchester United, si esto se mantiene. También veíamos en la alineación la consolidación de Fabián Ruiz en el once, a Dani Ceballos de falso extremo izquierdo (como Iniesta en tiempos no lejanos) y a Paco Alcácer en punta, pues es evidente su gran estado de forma. Jesús Navas le ganaba también la partida a Dani Carvajal por el lateral derecho, en busca seguramente de más profundidad por esa banda derecha. Y con esto se plantaba España en el National Arena de Bucarest.

La idea de la Roja con este 4-3-3 que en ocasiones mutaba en 4-4-2 era tener el control del juego. Aunque el hecho de que ambos equipos apretaran arriba para taponar la salida de la pelota des de atrás de los rivales provocó que hubiera muchos espacios y un juego más vertical de lo previsto. Eso y las concesiones de los rumanos en defensa, que propiciaron en los primeros minutos un buen cúmulo de ocasiones seguidas del combinado nacional, por medio del citado Alcácer, Rodrigo que partía desde banda derecha y hasta Jordi Alba, que se incorporaba al ataque con bastante frecuencia. En ese momento emergió la figura del que sería el mejor jugador de la primera parte, el portero Ciprian Tatarusanu, que desbarató varias ocasiones claras. Tantas como para evitar una goleada ya en el primer acto. Solamente Sergio Ramos (29’) fue capaz de derribar el muro tras un penalti a Ceballos, claro, que el controvertido Aytekin vio mejor que todo el mundo.

El árbitro alemán dejó, eso sí, su sello al amonestar al de Camas por la celebración. Seguramente la tarjeta que menos ha merecido en su carrera, vaya paradoja. El capitán volvía a anotar desde los once metros para derribar el muro del citado Tatarusanu, que no caería más veces en esa primera parte. Tras el gol Rumanía logró salir de la cueva a la que España la había confinado con su posesión y control. Busquets, que empezó errático, se adueñó del centro del campo bien secundado por Saúl Ñíguez y Fabián. El ritmo era lento, propio de pretemporada, pero a España le valió para seguir encontrando sus sensaciones y esperando automatismos que tendrán que llegar. Es inicio de temporada y la sensación de que el equipo sigue de pruebas está latente. Pero los síntomas al descanso eran buenos: presión alta, líneas juntas, buena combinación de control y profundidad y pocos errores en la entrega de la pelota.

Control y susto

El resultado era por tanto corto seguramente por lo visto en el campo, y sobre todo por la gran cantidad de ocasiones acumuladas. Sin embargo, esto permitió a España salir concentrada y nada más comenzar la segunda parte ampliaba las distancias la Roja con un gol de Paco Alcácer, que empujaba a la red una gran jugada coral en la que Dani Ceballos se inventó un pase magistral a Jordi Alba para que asistiera tranquilamente al delantero del Borussia de Dortmund. Un jugadón de tiralíneas que sin duda alguna nos ha dejado entrever lo que debe ser el gran juego que quiere desplegar el nuevo seleccionador, con un juego rápido entre líneas para encontrar espacios y desactivar al rival. Un gol que llevaba la tranquilidad al lado español, aunque quedaba toda la segunda parte por delante.

Siguió España intentando controlar el partido, pero poco a poco fue entrando el duelo en un tedio absoluto propio de pretemporada y también con muchos jugadores con la mente puesta quizás en no caer en lesiones y en reservarse para partidos futuros. Esto, unido a uno de los despistes que la zaga española mostraba, fruto aún de las probaturas normales de esta época, provocó el gol de Florin Andone cuando se alcanzaba la hora de partido. El oportunista delantero rumano cazaba un balón después de varios rechaces que España no supo sacar para terminar con todo peligro. De manera que Rumanía recortaba distancias y apretaba, cuando Moreno comenzó su baile de cambios dando entrada a Mikel Oyarzabal y Pablo Sarabia. Ambos con esa idea de dar más control al juego, seguramente, de cara al tramo final del partido. Y una clara apuesta por la renovación y juventud que vemos en este seleccionador.

Pero con el partido aparentemente dominado, en el 79’ llegaba una jugada inesperada de esas que hacen a uno acordarse de no haber rematado antes los encuentros. Diego Llorente veía la roja al cometer falta en la frontal siendo el último hombre y evitando una clara ocasión de peligro tras una pérdida de pelota de Oyarzabal que pilló a todos descolocados. Rumanía aprovechaba una de esas contras para crear peligro y dejaba a España con diez en el tramo final. Ciprian Tatarusanu había permitido también esa posibilidad con nuevas paradas en el inicio de la segunda parte. Mario Hermoso entró para defender en los últimos minutos, en los que era clave aguantar el resultado. Porque las ocasiones rumanas iban a llegar, si bien en ese momento fue clave la figura de Kepa Arrizabalaga, con intervenciones espectaculares ante Puscas, al que sacó dos remates francos en apenas un minuto. Parece que será complicado desbancar al vasco de la titularidad...

Tras ese susto y esas intervenciones milagrosas de Kepa, España quiso evitar más sustos y logró que el partido muriese en área rival. Para asegurar de esta manera tres puntos en esta plaza complicada, mantener el pleno de victorias y la primera plaza, y acercarse un poco más a la Eurocopa. El domingo, un trámite a priori ante Islas Feroe en casa, que debe servir para seguir mejorando aspectos de esta Selección que pinta bien, ha convencido (ante un rival algo flojo en defensa) pero ha sufrido mucho al final. También de eso se aprende. El camino aún es largo pero se ven cosas nuevas e ilusionantes. Veremos hasta dónde.