Noruega 1-1 España

Estamos en el epicentro de un nuevo parón de selecciones que gusta poco a buena parte de los aficionados del fútbol, que ven cada temporada como en otoño las ligas nacionales se interrumpen dos semanas al cabo de cada mes. Pero los partidos internacionales son necesarios para dirimir los participantes en cada torneo, como la Eurocopa 2020 para la que la Selección Española buscaba esta noche un billete que poco a poco ha ido ganándose en una fase de clasificación impecable. Seis partidos, seis victorias. Pero esta noche esperaba un reto complicado: la visita a Noruega en Oslo. Un partido complejo por ser una selección con empaque, ideas claras y sobre todo fuerte en casa. Sin duda una excelente piedra de toque para ver en qué punto se encuentra realmente este combinado nacional de Robert Moreno, que poco a poco va asentando un once más o menos reconocible, con un 4-3-3 variable según los momentos del partido.

De momento podemos sacar varias conclusiones: Kepa es su portero, Jesús Navas su lateral diestro, y también parece inamovible el centro del campo: Busquets, Saúl, Fabián y Ceballos (hoy escorado en banda izquierda este último). Rodrigo Moreno se afianza en ataque, Mikel Oyarzabal partía de titular y Raúl Albiol era probado como nueva (aunque veterana por otra parte) pareja de Sergio Ramos, ya que el de Camas no tiene por ahora un acompañante fijo. Por cierto, que hoy el capitán ha alcanzado las 168 internacionalidades y ya es el jugador de la historia que más veces ha defendido a España. Hecho el paréntesis y contados los ingredientes, vamos con la receta del partido. Como era de esperar, Noruega quiso hacer valer desde el principio su condición de local y su mayor necesidad de sumar puntos, apretando con una presión alta que se transformaba en una defensa perfectamente ordenada en dos líneas de 4. Martin Odegaard era ese verso suelto fundamental en ataque, para dirigir las operaciones que comenzaron siendo transiciones rápidas en busca de balones largos a King, y acabó siendo un asedio bastante regular a los dominios de Kepa Arrizabalaga en los minutos finales del primer acto. Ahí echaron bastante de menos los nórdicos a Erling Haland, su goleador de cabecera y nueva estrella del panorama continental.

Pero para llegar hasta ese tramo donde los locales acumularon varias ocasiones claras de peligro, tuvimos una primera parte con mucha pelea en el centro del campo. Contrariamente a lo que se pensaba, España se encontró más cómoda en las pocas transiciones con espacios que encontraba, bien comandadas por Fabián Ruiz y Dani Ceballos, a los que sin embargo les faltó constancia durante el resto del partido para mantener el control. Por la banda del jugador del Arsenal llegaron las mejores ocasiones, mientras Jesús Navas percutía bastante por la derecha, pero siempre sin éxito en el pase decisivo. De hecho este es el gran debe de España: le falta mordiente en ataque. Y no solo puede achacarse a los delanteros, que hoy estuvieron bastante erráticos (Rodrigo y Oyarzabal). El juego no era fluido en ataques estáticos, faltaban soluciones de alcance desde la segunda línea, apenas se probaron disparos lejanos ni hubo ocasiones claras. En defensa, la Roja no terminaba de convencer, porque tuvieron los nórdicos varias ocasiones claras, en especial dos de King que desbarató Kepa. Las sensaciones eran mejor para los noruegos sin duda al descanso.

Saúl cambia la dinámica

Pero eran eso: sensaciones. Y el fútbol no vive tanto de ellas como del acierto y la contundencia en los momentos decisivos. Eso España lo ha ganado en los últimos años y en especial tras su ciclo victorioso de hace no tanto. Evidentemente a esto hay que añadir que el equipo de Robert Moreno tiene mucha más calidad individual y sus jugadores bastante facilidad para decidir en los instantes clave. Por eso nada más comenzar la segunda parte, cuando apenas se habían asentado ambos conjuntos, Saúl adelantaba a España con un gran disparo (47’) desde la frontal. Por fin probaba la Roja esa suerte ante una defensa ordenada, y encontraba premio porque el bote confundió a Jarstein justo cuando se lanzaba a detener el disparo. Un tanto posiblemente no tan merecido por lo visto en la primera parte, pero que servía a España para comenzar a encauzar un partido complejo.

Inmediatamente pudo haber empatado Noruega en la siguiente jugada, con un remate de cabeza que se marchaba desviado por poco. La pegada era ese factor diferencial una vez más, si bien es cierto que hasta el 78’ no se acercarían de nuevo los locales con peligro a la portería de Kepa, por medio de un batallador King que trajo de cabeza a Raúl Albiol. Pero antes de eso vinieron los mejores minutos de España, en los que el balón solamente era de los visitantes. Lo circulaban con más rapidez que en la primera parte ante una Noruega a la que le costaba recuperar el terreno y corría con poco éxito tratando de recuperar el esférico. En esos minutos se acumularon varias jugadas notables para la Selección, en especial el disparo al larguero de Fabián Ruiz, que a punto estuvo de ampliar las distancias. No obstante, el marcador seguía siendo mínimo cuando se afrontó un tramo final del encuentro en el que los locales volvieron a apretar en busca del empate, mientras España vivía de transiciones rápidas y directas y alguna contra con la que sorprender a un rival cada vez más abierto.

Eso evidentemente tiene sus riesgos, aunque Moreno los quisiera minimizar dando entrada a Iñigo Martínez en la recta final del choque, supliendo a Juan Bernat. Y precisamente por ese lado llegó la jugada del empate, con un penalti de Kepa Arrizabalaga en el descuento que King transformaba para empatar el partido y hacer justicia. La Roja deberá esperar al menos hasta el martes en Suecia para sellar su billete de cara a la Eurocopa (sin Sergio Ramos, sancionado), porque con 19 puntos aún no lo tiene de manera matemática. Aunque más preocupante que el empate final es sin duda la falta de continuidad en el juego de España, así como su falta de contundencia defensiva en muchas acciones que los nórdicos ganaron en el juego aéreo y segundas jugadas. Robert Moreno parece tener su once pero no el estilo con el que quiere dominar los encuentros. Queda trabajo para la Eurocopa, que salvo desastre mayúsculo no se le escapará a España.