A comienzos del mes de agosto Malcom dejaba la disciplina del FC Barcelona apenas un año después de su fichaje, ganando el cuadro culé prácticamente el mismo dinero desembolsado en 2018 por su llegada. No convenció a Ernesto Valverde en esa campaña, en la que además le dio pocas oportunidades.

Desde entonces, el brasileño de 22 años, convertido en el fichaje estrella del Zenit de San Petersburgo, ha vivido un auténtico calvario en esta nueva etapa. Todo comenzó mal al ser el centro de las críticas de parte de la afición con claros tintes racistas, lo que incluso le llevó a plantearse su salida nada más aterrizar.

Por si fuera poco, apenas jugó 2 encuentros a causa de las lesiones, de manera que lleva en el dique seco desde agosto. Tengo una lesión muy delicada y sensible. Parece que duele uno o dos días y luego no siento dolor, pero cuando chuto con un poco más de fuerza me vuelve a doler. Tengo que hacer mucho gimnasio para fortalecerme, afirmaba entonces.

No obstante, sus pronósticos no se han cumplido y hoy su club anunciaba que estará lo que resta de año fuera de las canchas para recuperarse. Un contratiempo serio que dilatará sin duda su vuelta al mejor nivel que exhibiera en el Girondins de Burdeos antes de llegar al Camp Nou.