Este fin de semana, la escuadra de Gimnasia La Plata ha causado sensación en Argentina. Último en el campeonato, el cuadro de Buenos Aires decidió apostar por la leyenda Diego Armando Maradona para darle su banquillo. La intención por parte del club va mucho más allá de lo deportivo, pues desde que se convirtió en técnico (Deportivo Mandiyú, Racing Club, Argentina, Al Wasl, Al-Fujairah SC, Dorados de Sinaloa), el Diego ha dirigido 153 partidos y únicamente ha logrado la victoria en un 46% de los mismos (71). Del mismo modo, un 23% (35) finalizaron en empate y se cayó en un 31% (47).

Pese a que no hay seguridad en la posibilidad de que el entrenador pueda revertir la delicada situación en la que se encuentra el equipo, nadie puede duda que la llegada de Diego Maradona ha supuesto un impacto sensacional. Ayer, 30.000 aficionados asistieron al estadio Juan Carmelo Zerillo a fin de ser testigos de la primera sesión de entrenamiento del legendario número «10» albiceleste. Una alegre locura a pesar de la complicada situación clasificatoria del equipo que la prensa local ha resumido perfectamente en dos acciones simbólicas. En los micrófonos de TyC Sports, Joaquín González –un seguidor del club- dijo que no había dudado en subirse al primer avión para saludar a su héroe.

Un seguidor se tatúa su cara en la cabeza

«Soy Joaquín. Vengo de los Estados Unidos, de Miami. Llegué esta mañana para verlo en el estadio. Estoy aquí solo durante 35 horas únicamente para verlo. Llegué a las seis de la mañana y salgo mañana a las ocho. Soy socio, nací aquí. Es un amor incondicional, no importa donde vivas. Cuando escuché la noticia, vine de inmediato». Otra prueba de amor incondicional a Diego Maradona ha sido el seguidor que no dudó en tatuarse la cara de su ídolo en la cabeza tan solo dos días después de haber escuchado la noticia. Una locura extraordinaria que ha copado todos los titulares de la prensa argentina.

Clarín señala que la llegada de Maradona también ha tenido enormes consecuencias económicas. El domingo por la mañana, a pesar de las bajas temperaturas del invierno argentino, al menos 3000 personas hicieron cola en las aceras para poder hacerse socio y asistir al espectáculo Maradona. El club ha agotado por completo su stock de camisetas (56 euros las más caras), gorros, pulseras y todo tipo de artículos.

Un gran reto

Al comparecer ante los medios, Maradona mostró su deseo de hacerlo bien. «Yo no soy ningún vago, me gusta trabajar, ganarme la plata corriendo como lo hice toda mi vida. Este grupo va a ser un ejemplo, nos vamos a jugar la vida. Cuando el equipo salga a la cancha se va a matar por esta gente» apuntó antes de añadir que «viví muchas cosas hermosas, como los nacimientos de mis hijos, y hoy cuando salí a la cancha me pasó lo mismo, me sentí en el cielo, fue como visitar a mi mamá, como estar de nuevo con ella. Necesitaba trabajar en mi país y agradezco estar en el lugar más lindo, la cancha». No cabe duda que Diego Armando Maradona no deja indiferente a nadie.