Los partidos por el tercer puesto son siempre incómodos, y más si se tienen que disputar con menos de un día de diferencia desde la semifinal. Pero al Real Madrid le venía bien esta oportunidad ante un Fenerbahçe modesto, con menos horas de descanso, para volver a recuperar sensaciones, como ayer reclamaba Zinedine Zidane en rueda de prensa. Y es que el cuadro blanco está viviendo una pretemporada complicada. De manera que, con la nueva camiseta verde (la tercera) como gran aliciente junto a las numerosas rotaciones que sacó el entrenador galo (cinco cambios con respecto al once de ayer). Isco, Vinicius Junior, Odriozola, Nacho y Fede Valverde tomaban la alternativa desde el inicio. Y, lejos de ser un partido bálsamo, desde el comienzo se vio que no iba a ser un camino de rosas para el conjunto merengue (hoy color menta).

Apenas llevábamos 6 minutos de juego cuando Garry Rodrigues adelantaba a los turcos con un disparo que despistaba a Keylor Navas al tocar en un defensa de la zaga española. Un gol que de nuevo desataba los fantasmas de partidos anteriores y que evidencia una gran fragilidad en defensa que debe resolverse pronto, porque en apenas dos semanas empieza la temporada de verdad. Un gol que vino acompañado además de dos buenas ocasiones de los otomanos, desbaratadas de nuevo por un Keylor Navas en permanente estado de gracia. Aunque pronto retomaban los españoles el pulso al encuentro, gracias a que Karim Benzema volvía a ser el encargado de encontrar el gol. El francés aprovechó un error de la defensa turca, pero definió perfectamente en su mano a mano. Un gol que, además de tranquilidad a los de Zidane, llevó los mejores minutos de juego para el club de Chamartín. Vinicius Junior tomaba protagonismo, Eden Hazard lo intentaba por la izquierda con el mismo poco acierto que hasta ahora. De manera que, poco a poco los de Zidane fueron tomando el mando del partido.

Y era precisamente el propio Benzema el que adelantó a los suyos en el 27’, con un espléndido cabezazo tras una falta magistralmente botada por Toni Kroos. El alemán nota la falta de ritmo pero no ha perdido el toque, mientras el goleador olió rápidamente la sangre y aprovechó la fragilidad defensiva de los turcos. Sin embargo, quizás la peor noticia para el Real Madrid es que más allá del delantero, la falta de gol del resto del equipo es evidente. Es el rematador más contundente, como ocurría la temporada pasada, mientras se espera que Hazard pueda dar un paso al frente en cuanto a goles y que la segunda línea aporte en esa dirección. Quizás por eso insiste tanto Zidane en Pogba. El caso es que, mientras el Real Madrid perdonaba la vida a su rival, y con una clara debilidad en la retaguardia que no termina de solventar, el Fenerbahçe lo aprovechaba para empatar el partido, por medio de Dirar, justo al filo del descanso.

El Real Madrid golpea más fuerte

Movió el banquillo Zinedine Zidane en el descanso, como se esperaba ante la gran libertad de cambios que tenía este torneo. Aunque otra vez más era el propio Karim Benzema el encargado de adelantar de nuevo a los blancos. Otro gol de cabeza del delantero, en este caso tras un buen centro del cuestionado Lucas Vázquez, que fue uno de los primeros revulsivos de Zinedine Zidane. Un tanto que parecía ya casi definitivo, porque el equipo merengue tomaba el mando en ese segundo acto. Pero este Real Madrid también parece incapaz de cerrar los partidos. Ya sin Keylor Navas, Andriy Lunin veía cómo su escuadra encajaba el tercer gol, con un zapatazo difícil de detener, de Ozan Tufan. El ucraniano, eso sí, mostró después un buen nivel cuando fue requerido, pero tuvo mala fortuna en esa primera acción encajando gol.

Después siguió el carrusel de cambios, ya con Mariano Díaz en el campo, que si algo tiene son ganas de demostrar por qué debe quedarse en el equipo. El delantero español generaría el cuarto gol con un gran disparo desde la frontal, que Nacho aprovechó para adelantar de nuevo a los merengues con el cuarto gol. Rodrygo y Dani Carvajal también entraban en el campo junto al canterano Miguel Gutiérrez, de manera que como ayer resultaba complicado para el equipo asentarse en el campo, mientras el partido se convertía en un correcalles del que salía beneficiado el Real Madrid por su calidad, gozando de las mejores oportunidades.

Ya en el tramo final del encuentro, el cuadro merengue demostró su mayor capacidad de contundencia, y dejó de nuevo detalles esperanzadores por medio de Rodrygo, el siempre ilusionante Takefusa Kubo y el citado Mariano. Este último anotó un gol que le sirve para reivindicarse, y estuvo cerca de ver de nuevo portería en el tramo final. Y, como es costumbre, el japonés volvió a deleitarnos con sus detalles técnicos, cambios de ritmo y capacidad para crear peligro. Aunque el portero del Fenerbahçe se encargó de frenar todas las acometidas del rival. Y el cuadro blanco logra su primera victoria de la pretemporada, sin disipar muchas de las dudas exhibidas hasta ahora, eso sí.