El pasado verano, el Real Madrid decidió hacerse con los servicios de Hamit Altintop. Aunque el fichaje carecía de argumentos deportivos sólidos, la afición asumió su llegada con naturalidad al tratarse de un futbolista que no había costado ni un solo euro (finalizaba contrato con el Bayern Múnich) y que contaba con el aval de José Mourinho.

Con el curso a punto de concluir, el turco ha cumplido las expectativas, es decir, se ha mantenido a la sombra sin quejarse por las escasísimas oportunidades que ha recibido: 5 partidos de Liga (sólo uno como titular), 4 de Champions League y 3 de Copa del Rey.

Su futuro es ya otro asunto bien distinto. Con contrato en vigor hasta junio de 2015, resultaría absurdo que la entidad merengue se empeñase en mantener en sus filas a un jugador que, al fin y al cabo, ocupa una ficha que, por ejemplo, podría recaer en algún canterano.

Es más, teniendo en cuenta que, como recoge el diario As, ya existe un equipo otomano, el Trabzonspor, dispuesto a contratarle, la venta del versátil centrocampista debería ser casi una obligación para los dirigentes madridistas.