El martes Álvaro Domínguez anunciaba su retirada prematura de los terrenos de juego, ya que no ha podido dejar definitivamente atrás las lesiones que han marcado la última parte de su carrera deportiva. Se despedía en el Borussia de M’gladbach después de haber brillado en el Atlético de Madrid y haber conquistado en 2010 la Europa League.

Pero su caso no es único. Ya hemos visto antes situaciones similares. Comenzando por Javier Clemente, ahora entrenador y ex seleccionador español, que tuvo que colgar las botas con 24 años solamente. Con 26 lo dejó Álvaro Benito, una de las grandes promesas de la cantera del Real Madrid, que se lesionó con la selección sub’21.

De reciente recuerdo son también dos ex del Real Zaragoza: César Jiménez y César Lainez. El primero colgó las botas 2 años después de una escalofriante entrada de Luis Figo. El segundo, portero, había dicho adiós unos años antes, también sin poder haberse recuperado de sus graves dolencias.

Fuera de nuestras fronteras también hemos visto a varias estrellas colgar las botas de forma prematura. Marco Van Basten, ganador 3 veces del Balón de Oro y gran estrella del AC Milan y Holanda, se retiraba con 31 años, pero su último partido lo jugó con 29. ¿Qué más habría ganado de no haberse marchado antes?

El brasileño Tostao, héroe del Brasil de 1970, se retiró con 26 años tras un desprendimiento de retina. Otra figura de los Mundiales, el francés Just Fontaine (13 dianas en Suecia 1958), se retiró a los 29. Y por último dos alemanes: el ahora presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, se retiró con 27 años. Y en 2007 Sebastian Deisler, también del club bávaro, se despedía con la misma edad.