En el verano de 2008, Gerard Piqué (22 años) decidió abandonar el Manchester United para regresar a su casa, el FC Barcelona. El central, que apenas había disputado 12 partidos de Premier League con los diablos rojos, cargaba el pesado de lastre de no haber triunfado en Inglaterra, pero en sus primeras comparecencias en el once inicial azulgrana dejó claro que el único que se equivocaba en todo este asunto era Sir Alex Ferguson.
Elegante, ágil y con un extraordinario manejo de balón, el zaguero se ha convertido en uno de los pilares del Barça (31 partidos, 3 goles) y de la Selección Española, combinado en el que, además, ha mostrado otra de sus notables cualidades: su relativa facilidad para encontrar la portería rival (3 tantos en 9 encuentros).
Consolidado, por tanto, como uno de los mejores defensas del continente, no parece extraño que, tal y como indica Mundo Deportivo, tanto Inter de Milán como Chelsea y Manchester City estén interesados en hacerse con sus servicios.
Eso sí, la directiva azulgrana no está dispuesta a permitir la fuga de un futbolista al que también mira de reojo el Real Madrid (ver artículo) y por eso está decidida a ampliar cuanto antes su contrato (finaliza en junio de 2012) y a elevar considerablemente su actual cláusula de rescisión (50 M€).
Juan C. Navarro
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