En el verano de 2013, tras recibir una decepcionante oferta de renovación del Real Betis, Adrián San Miguel decidió abandonar su equipo de toda la vida (llevaba 16 años como verdiblanco) y su ciudad natal para iniciar una nueva aventura en la Premier League. El West Ham United, uno de los históricos del fútbol inglés, le abrió las puertas y le ofreció la oportunidad de moverse en un ambiente completamente distinto al que le había acompañado hasta entonces.

«Me dolió mucho la forma de salir del Betis. Los que mandaban decidieron apostar por porteros de fuera. Me salió la oferta del West Ham y al principio fue duro, pero ahora estoy muy contento», recuerda el arquero antes de añadir con orgullo: «Pero sigo siendo socio del Betis».

Los inicios, como tantas veces, no fueron sencillos. El finlandés Jussi Jaaskelainen contaba con la total confianza de Sam Allardyce y sólo cedía su puesto al meta español en los partidos coperos. Sin embargo, con el paso de las semanas, el nórdico entró en una preocupante decadencia que invitó al técnico a cambiar sus planes y conceder la titularidad al hispalense. Desde entonces (jornada 21 del curso pasado), nadie ha podido ya quitarle el puesto.

Un hueco en la historia de la Premier League

Además de por sus sensacionales reflejos y su dominio del juego aéreo, Adrián se ha ganado al público inglés por su asombrosa capacidad para parar penaltis. Con el detenido a Charlie Austin el pasado fin de semana acumula tres de forma consecutiva (los anteriores se los detuvo a David Nugent y Harry Kane), un registro que le ha permitido colar su nombre en la historia de la mítica Premier League.

«Es un premio al trabajo y al estudio que hemos hecho de cómo lanzan los delanteros. Sabíamos que Kane y Austin tiran a su derecha. Acertamos, como también en el caso de Nugent, que lanza los penaltis a la izquierda», explica el guardameta cuando se le pregunta por tal hazaña.

La humildad con la que asume su éxito tal vez tenga que ver con sus orígenes, tan humildes como el barrio sevillano en el que se crió, el de las 800 viviendas, o como la profesión de su padre, frutero. Ahora, Adri vive en la planta 28 de un céntrico edificio de Londres y hace historia en la Premier...