«Pase lo que pase, voy a entrenar la próxima temporada. Es una certeza, ya sea aquí o no. Odio perder, no me gusta perder partidos. Tengo una gran responsabilidad en este club. Es difícil tomar una decisión, pero tengo la fuerza y la experiencia. Incluso si me voy, el Arsenal no va a ganar todos los partidos».

Como cabía esperar, la última rueda de prensa de Arsene Wenger giró en torno a su futuro. Tras la contundente derrota ante el Bayern Múnich en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League (5-1), los medios se apresuraron a preguntarle por su delicada situación laboral y por la posibilidad de que abandone el banquillo del Arsenal al termino del curso. «Estoy acostumbrado a ello. Estoy aquí desde hace 20 años. En la vida, es importante hacer lo correcto. Tengo un trabajo público, y tengo que aceptarlo. Todo el mundo puede tener una opinión», añadió.

Eso sí, el preparador quiso dejar claro que no abordará el espinoso de su continuidad hasta que concluya la presente temporada. He hablado con la directiva, pero no quiero hablar de cómo ven mi futuro, lo importante es el club, no mi futuro. Es importante que el club tome la decisión correcta para el futuro. No trabajé aquí durante 20 años para no preocuparme. Tuve muchas oportunidades de ir a otro lugar, pero me importa este club y su futuro, es importante estar en buenas manos, explicó.

Y mientras esperan acontecimientos, los medios aprovechan para seguir especulando con la identidad del que podría ser sucesor. El italiano Massimiliano Allegri (Juventus) figura entre los favoritos, pero la directiva también valora otros candidatos como el portugués Leonardo Jardim (AS Mónaco), el inglés Eddie Howe (Bournemouth) o los alemanes Thomas Tuchel (Borussia Dortmund) y Roger Schmidt (Bayer Leverkusen).
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