Llevaba el Chelsea sin ganar un encuentro oficial desde la final de la Europa League a finales de mayo. Demasiado tiempo, porque el nuevo proyecto de Frank Lampard no comenzó bien. Goleada, quizás excesiva, en Old Trafford primero. Derrota en los penaltis en la Supercopa de Europa y empate en casa ante el Leicester City.

Ayer en Carrow Road a los blues les costó bastante doblegar al correoso Norwich City, que se lo puso complicado (2-3). Pero la escuadra londinense supo mantener la ventaja hasta el final. Y en ese triunfo destacó la apuesta sin complejos de su entrenador por la juventud.

Christian Pulisic llegó para liderar el nuevo orden tras la etapa de Eden Hazard. El norteamericano no estuvo especialmente brillante, pero dejó detalles. Aunque sin duda alguna lo mejor y lo más esperanzador para este club fueron sin duda sus acompañantes en el frente ofensivo.

Los jóvenes ingleses Mason Mount (20 años) y Tammy Abraham (21), fueron los autores de los goles. Y demostraron estar preparados para un compromiso complicado y de primer nivel como el de este sábado pasado. Parece que en tiempos de crisis, complicados aún más por la prohibición de fichar, el Chelsea puede estar construyendo su futuro. Al tiempo.