En apenas unos meses, Maurizio Sarri ha pasado de ser la gran esperanza del Chelsea a convertirse en una fuente de problemas para la entidad londinense. Aunque los resultados le acompañaron en el arranque de su aventura en tierras inglesas, el técnico ha ido perdiendo fuelle en las últimas semanas y ha dado pie a un periodo en el que los marcadores adversos y los encontronazos con futbolistas de la talla de Eden Hazard se han convertido en una constante.

Para rematar su caída, durante la jornada de ayer, el combinado de Stamford Bridge cayó por nada menos que 6-0 ante el Manchester City y el transalpino se convirtió en el entrenador de los blues que ha sufrido una derrota más contundente en los últimos 28 años.

Lógicamente, esta sucesión de contratiempos ha provocado que algunos medios comiencen ya a especular con su destitución. De hecho, en Italia ya se asegura que no sería extraño que la entidad prescindiese de sus servicios y entregase las riendas del equipo a uno de sus ayudantes, el también transalpino Gianfranco Zola.

Eso sí, el expreparador de Watford, Cagliari o Birmingham City sería un simple remiendo temporal, ya que Roman Abramovich trabajaría durante los próximos meses con la intención de arrancar la próxima temporada con un banquillo ocupado o por el inglés Frank Lampard (actual técnico del Derby County) o del argentino Diego Simeone (Atlético de Madrid). Lógicamente, contratar al primer de ellos resultaría mucho más sencillo.