Ocho jornadas después de arrancar la competición, el Manchester United ocupa el puesto 12 en la tabla de la Premier League con apenas 9 puntos. Su peor comienzo en 30 años. Aunque esta estadística resulta difícil de soportar, la directiva ha dado un voto de confianza a Ole Gunnar Solskjaer y ha dejado claro que ni siquiera una derrota ante el Liverpool el próximo fin de semana forzaría su salida.

Y es que, más que en un cambio de técnico, en lo que está pensando la entidad es en revitalizar una plantilla que desde hace ya un par de cursos ofrece síntomas de evidente agotamiento. De hecho, una información del Daily Mail asegura hoy que los diablos rojos pretenden aprovechar las dos próximas ediciones del mercado para reclutar dos delanteros, dos centrocampistas, un defensa central y un lateral izquierdo.

Para el preparador noruego, resulta indispensable el desembarco de ese par de atacantes que cubran los espacios dejados por Alexis Sánchez y Romelu Lukaku, por lo que parece claro que en enero la directiva priorizará las negociaciones con los que ahora mismo son sus dos grandes objetivos, el croata Mario Mandzukic (Juventus) y el galo Moussa Dembélé (Olympique de Lyon).

Sobre el resto de posiciones, solo ha trascendido de momento que los de Old Trafford estarían encantados de dar la bienvenida al ilicitano Saúl Ñíguez (Atlético de Madrid) y al joven talento inglés James Maddison (Leicester City). Ambos centrocampistas darían un sensacional impulso a la medular, aunque lo cierto es que, a día de hoy, su contratación se antoja tan complicada como cara. Asunto a seguir.