La liebre había saltado ya antes del parón navideño, cuando Ousmane Dembélé había aprovechado la ausencia de Philippe Coutinho por lesión para hacerse con la titularidad por méritos propios. Pero ha sido tras el partido ante el Levante cuando se han disparado los acontecimientos.

Y es que en la previa el segundo de Ernesto Valverde admitía públicamente que el brasileño había bajado su nivel. Ya antes su entorno y agentes pedían explicaciones al FC Barcelona por sus continuas ausencias del once, tras ser el fichaje más caro en la historia del cuadro culé hace un año.

Pero las prestaciones ofrecidas en el Ciutat de Valencia no ayudaron al ex del Liverpool, que perdió muchos balones y generó poco peligro. Hasta se criticó su lanzamiento de penalti pese al gol por estar cerca de fallarlo. No aprovechó su oportunidad y mañana podría volver a estar en el banquillo.

Mientras tanto, medios como Mundo Deportivo o Sport se hacen eco hoy de nuevo de la situación de este futbolista, y reiteran que el Manchester United sigue pendiente de él. Evidentemente no se espera que cambie de aires en enero pero si nada cambia para verano puede ser más que posible su marcha.