El Manchester United sigue 6 años después añorando la marcha de un sir Alex Ferguson que pese a acudir con asiduidad a Old Trafford no ha podido ver un nuevo proyecto convincente que gane la Premier League o la Liga de Campeones. Con José Mourinho se logró la Europa League pero fue un título con menos lustre, y ni siquiera Louis Van Gaal pudo dar estabilidad a la institución.

Es lo que quería evitar el Arsenal cuando en 2018 inició un exhaustivo casting para encontrar al sucesor de Arsène Wenger. Ya los gunners habían entrado en una clara fase de decadencia en los últimos años del alsaciano en el banquillo, pero era leyenda tras haber llevado al club a una etapa de éxitos que solamente se había visto décadas atrás con Herbert Chapman.

Como decíamos antes, el vasco convenció a los dirigentes londinenses, pero ni el juego ni los resultados, que a la postre son los que mandan, le han dado la razón. La desconexión con sus principales figuras, la falta de regularidad (son octavos en la Premier) y de ilusión en la grada ha provocado que se opte por el cambio.

Si el galo fue capaz de durar 22 años en el banquillo del Emirates Stadium (antes en Highbyry Park), su sucesor apenas ha estado 17 meses. El fútbol ha cambiado mucho y ahora es complicado ver entrenadores con tanta longevidad. Aunque el problema ahora radica en saber qué es lo que hará este club y si tiene claro el modelo a seguir y el hombre que busca para llevarlo a cabo. La travesía por el desierto ha comenzado.