Dos derrotas en los tres últimos compromisos de Premier League. Ésa es la decepcionante racha que ha dejado al Manchester United a nada menos que 16 puntos de distancia del Manchester City y que ha provocado que clubes como Liverpool y Tottenham comiencen a amenazar seriamente su segunda posición en la tabla.

Por si fuera poco, el último de los tropiezos, ante el Newcastle (derrota por 1-0) ha abierto una evidente brecha entre el técnico de los diablos rojos, el portugués José Mourinho, y la gran estrella del equipo, el centrocampista Paul Pogba. El de Setúbal decidió retirar al galo del terreno de juego cuando aún corría el minuto 66 y al término del choque dejó claro que no estaba en absoluto conforme con su rendimiento. «No analizo a los jugadores en público Quería a alguien que hiciera bien las cosas sencillas», espetó.

Lógicamente, esta circunstancia no ha pasado desapercibida para la prensa de las islas. De hecho, son muchos los diarios que hoy recogen la imagen de un apesadumbrado Pogba en el banquillo y que recuerdan que ésta no es la primera vez que Mou castiga a su pupilo con una salida prematura del campo (ocurrió sin ir más lejos ante el Tottenham en la anterior derrota del equipo).

Aunque puede ser simplemente un toque de atención que tenga como objetivo lograr que el futbolista reaccione y recupere su mejor versión, lo cierto es que si el entrenador luso mantiene esta actitud crítica hacia el fichaje más caro de la historia del club podría generar un debate que termine afectando al rendimiento de una escuadra que no termina de alcanzar el nivel esperado.