El Manchester United ha cambiado de cara. Aunque es cierto que se ha medido a rivales en teoría asequibles (Cardiff City y Huddersfield), el cuadro inglés ha sumado dos importantes victorias que han servido para disipar los negros nubarrones que se habían instalado en el vestuario durante la última etapa del mandato de José Mourinho.

Entre quienes han salido especialmente beneficiados por la marcha del preparador luso y el desembarco de Ole Gunnar Solskjaer destaca Paul Pogba. En apenas unos días, el centrocampista galo ha pasado de buscar la puerta de salida a recuperar su papel como líder del grupo (ha sumado 2 goles y otras 2 asistencias en los citados choques) y guardar las maletas en el armario.

Recuperado Pogba, queda por saber si el cambio de patrón servirá también para rescatar del fango a dos jugadores sumidos en una preocupante decadencia, el chileno Alexis Sánchez y el belga Romelu Lukaku. «No puedo hacer nada por su desempeño en el campo. En el caso de Paul, lo hizo él mismo. Converso con Anthony, Rom, Alexis y estoy aquí para ayudarles a mantenerse en el camino correcto, pero luego les toca a ellos jugar en el campo. Depende de ellos hacer la diferencia cuando tienen una oportunidad, es el reto para los futbolistas de alto nivel, depende de ellos jugar», acaba de reconocer Solskjaer en rueda de prensa.

Y es que, más que por el puño de hierro, el nórdico va a optar por la libertad de acción como método para dirigir a un equipo que ha vivido tal vez demasiado sometido al duro carácter de José Mourinho. «Obviamente, doy algunas instrucciones, pero suelo dar libertad, siempre he sido así como entrenador. No puedes decirles a los jugadores qué hacer, solo tienes que decirles que se diviertan jugando para este club. Están el mejor momento de sus vidas y no es malo ser su entrenador», concluyó.