Duro golpe el que se llevaron los aficionados del Manchester United el pasado martes. Pese a que el 0-0 logrado en el Sánchez Pizjuán hacía que se disparara la ilusión con vistas al choque de vuelta, el Sevilla dio un soberano sopapo a la escuadra local en Old Trafford. Así, el doblete de Wissan Ben Yedder determinó la presencia de los Vincenzo Montella en los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Un de los factores que ha determinado esta eliminatoria ha sido el mal juego desplegado por el Manchester United. Excesivamente defensivo, sin apenas ideas e inoperante, el conjunto inglés dirigido por José Mourinho parecía fiar toda su suerte a la tanda de penaltis tanto en el partido de ida como de vuelta.

Una inversión millonaria

Choca este juego desplegado por el equipo mancuniano con la notable inversión en materia de fichajes realizada durante los últimos mercados de fichajes. Así, desde el verano de 2016 el Manchester United ha prácticamente 350 M€ en nuevos fichajes. El más caro ha sido Paul Pogba, centrocampista francés en el que se invirtieron 105 M€ para cerrar su llegada desde la Juventus en 2016. Ese mismo verano también se sumaron al proyecto de Mourinho el armenio Henrikh Mkhitaryan (42 M€) y el zaguero Eric Bailly (38 M€). Ya el pasado verano fueron Romelu Lukaku (84,7 M€), Nemanja Matic (44,7 M€) y Victor Lindelöf (35 M€) los futbolistas que fueron fichados para continuar mejorando la plantilla.

Además, no cabe duda que esta eliminación hará mella en la moral de algunos de los futbolistas que ya formaban parte del equipo. Tal es el caso de un David de Gea que continúa en la nómina de futuribles del Real Madrid, actualmente negocia una renovación de su contrato y y podría replantearse su situación. Pese a su sensacional actuación en la ida disputada en Sevilla, el exfutbolista del Atlético de Madrid tendrá que ver los cuartos de final en televisión. Sin duda, un duro palo.