Tiene el Arsenal un largo historial de participaciones en la Champions League, que si bien no le han servido para conquistar el título (solamente tiene una final, la de 2006, en su trayectoria), mantuvieron al club durante muchos años en la élite europea. Aunque tropezara siempre en las mismas piedras (FC Barcelona, Bayern Múnich…).

Es un mérito que se atribuía Arsène Wenger y al que muchos no dieron importancia. Hasta que falta. De hecho veíamos estos días cómo desde el combinado del Emirates Stadium se exige al menos esa cuarta plaza a Unai Emery para que pueda seguir al frente del equipo la temporada que viene y mantenga su proyecto, que va por su segundo ejercicio.

Un objetivo que pueden favorecer otros grandes como Manchester United o Tottenham con sus dubitativos inicios. Pero que sobre todo debería facilitar el gran referente ofensivo de este conjunto londinense, que ha comenzado la temporada rindiendo a un gran nivel: Pierre-Emerick Aubameyang.

El gabonés de 30 años, envuelto recientemente en una polémica con cruce de declaraciones tras rememorar su salida del Borussia de Dortmund, ha arrancado el curso como un tiro. Y espera seguir prolongando lo suficiente su gran estado de forma para colocar al club en los primeros puestos.