Manchester United 1 – 1 Liverpool

El Manchester United afrontaba la visita del Liverpool con la necesidad de sumar un botín positivo, especialmente porque se encuentra en una situación compleja en la tabla. Después de la derrota en el feudo del Newcastle United, justo antes del parón internacional por los compromisos de selecciones, la entidad de Old Trafford se situaba con 9 de los 24 puntos que se habían disputado. Por su parte, el plantel liderado por Jürgen Klopp había firmado pleno de victorias después de la celebración de las 8 primeras jornadas.

Ole Gunnar Solskjaer, pese a haber confirmado en rueda de prensa la baja de David de Gea por lesión (con la Selección de España frente a Suecia), apostó de inicio por el canterano del Atlético de Madrid. Sí que se perdería el compromiso Paul Pogba, al igual que Mohamed Salah, quien fue reemplazado por Divock Origi (de infausto recuerdo para el FC Barcelona). Los locales comenzaron dominando el esférico, además de mantener el control del choque, pero eran incapaces de aproximarse a los dominios de un Alisson Becker que regresaba tras superar su lesión.

Marcus Rashford, muy activo durante los 45 minutos iniciales, lo intentaría antes de alcanzar el ecuador del primer acto, aunque la retaguardia del Liverpool se mostraría realmente sólida. Scott McTominay efectuaría un interesante golpeo desde la medialuna, pero un tanto blando, por lo que el arquero brasileño lo atajaría sin excesivas dificultades. Rashford volvería a percutir por el flanco izquierdo de la parcela ofensiva del United, zafándose de la presión de varios adversarios, si bien es cierto que su envío no sería precisamente certero.

La réplica para el Liverpool la pondrían Sadio Mané y Roberto Firmino con un contragolpe marca de la casa del vigente campeón de la Liga de Campeones, aunque el golpeo del que fuera ariete del Hoffenheim sería detenido por De Gea. Poco después, el propio Firmino ejecutaría un gran testarazo, respondido a la perfección por el cancerbero español (acción invalidada por fuera de juego). Tendría que ser Rashford, previa acción individual de Daniel James, el que se beneficiaría de la asistencia del británico para superar la salida de Alisson (1 – 0).

Sadio Mané contestaría casi de inmediato, todo ello después de una jugada iniciada en el costado diestro del ataque red, pero el trencilla invalidaría la diana del senegalés al consultar el VAR por mano en el control del ’10’ del Liverpool. Tras la reanudación, los hombres de Klopp llevaron totalmente la manija del compromiso por medio de la posesión del esférico (75 %). Aun así, el club de Anfield no conseguía dar con la tecla para poner en apuros a De Gea.

El técnico germano, uno de los más mediáticos del deporte rey, intentaría revertir la situación dando entrada a Alex Oxlade-Chamberlain y Adam Lallana en detrimento de Origi y Jordan Henderson, respectivamente. Klopp se decantó por el futbolista de origen nacional para que actuara de enganche con Salah y Firmino arriba, mientras que mantenía a 3 jugadores en la medular. De hecho, al comprobar que no terminaba de encajar sus piezas tanto como anhelaba, agotaría sus cambios con la apuesta por Naby Keïta para ocupar la parcela en el césped de Georginio Wijnaldum.

Solskjaer quitaría a Rashford, el mejor de los suyos durante la contienda, para concederle unos minutos a Anthony Martial, quien protagonizó un inicio de curso bastante positivo. Sin embargo, la siguiente acción iba a suponer el tanto del empate para el Liverpool. Un envío desde el flanco zurdo de Andrew Robertson no podría ser repelido por la zaga del Manchester United, quedando el esférico en el segundo palo para que Lallana tan solo tuviese que empujar el cuero al fondo de las mallas (1 – 1). El equipo visitante dispuso de una oportunidad manifiesta de gol para llevarse los 3 puntos, pero el chut de Oxlade-Chamberlain salió lamiendo la cepa del poste. Finalmente, empate en Old Trafford, así que el Liverpool seguirá en la primera plaza con una ventaja de 6 puntos sobre el Manchester City.